Redacción

Morelia, Michoacán.- El instante previo a la muerte es el momento donde la finitud se combina con la eternidad; al menos eso era lo que creía Salvador Elizondo, quien seguramente lo corroboró antes de perecer un 29 de marzo de 2006.

Salvador Elizondo fue un escritor mexicano que incursionó en el terreno de la prosa, la poesía, el ensayo, la dramaturgia, en el arte plástico y la crítica literaria, quien nació un 19 de diciembre de 1932.

Su trabajo como escritor lo colocó en un lugar prestigiado en la literatura mexicana, tan así que se le otorgó el  Premio Xavier Villaurrutia por su novela Faraveuf. Crónica de un instante en 1965. La novela precisa, como su nombre lo indica, el relato de un instante que es previo a la muerte; entre los juegos de espejo y la polifonía narrativa se precisa el preparativo para el asesinato de una mujer desconocida.

La escena es simple, mediante la teatralización de Faraveuf, personaje que finge ser un médico, y la mujer que simula creerlo, se da el encuentro con la eternidad en el preciso instante previo a que la vida culmine.

Así, la prosa de Elizondo se caracterizó por la pulcritud del detalle y la posibilidad de brindar un panorama distinto al que cualquier narrativa mexicana de ese momento pudiera establecer.

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