Madrid, España.- La actriz Kate del Castillo ‘desnudó’ sus recuerdos y los compartió en un video que forma parte de una campaña contra la violencia de género. En él explica cómo fue su relación con el ex futbolista Luis García, a quién señala como violento, maltratador y abusivo.
“Este hombre me rompió de muchas maneras”, dijo sin decir su nombre, pero después explicó que se trataba de su ex esposo, con quien estuvo casada un año y medio. Cuando se separó de él, lo denunció por malos tratos “empezó a golpearme, a patearme, trató de asfixiarme muchas veces”, relata.
Desde que dijo sí en el fondo sabía que algo no estaba bien. “Pero ya sabes, cuando estás enamorada no ves esas señales. Las cosas fueron mal desde mi luna de miel. Esperé a que se fuera a dormir esa noche para salir y llorar (…) Pensé que tenía una autoestima bastante buena pero este hombre me rompió”.
La violencia que asegura haber sufrido comenzó poco a poco. Primero fue verbal: “Me decía que era una actriz terrible, que debía tomar clases. Cuando se despertaba me decía: “Dios mío, estás más fea que ayer”. Y se reía”, recuerda. Pero después, cuando ya estaba hundida, llegó la violencia física: “Después él empezó a tocarme, a golpearme, a patearme, trató de asfixiarme muchas veces”. Y cuando lo recuerda le tiembla el mentón.
“No podía salir con mis amigos, ni ir con mis padres, estaba prácticamente secuestrada”, señala. Y es la primera vez que cuenta este episodio de su vida con tanto detalle. Después de las denuncias por malos tratos y de su divorcio, el matrimonio entre Kate y Luis García —hoy comentarista deportivo— parecía haber pasado a la historia.
“Estuve casada solo un año y medio con él pero yo sentía que habían pasado 10 años. Me pasé todo ese tiempo sin mirarme al espejo, yo sabía que no era yo (..) Hubo un momento que abrí los ojos y cuando me miré vi algo que me asustó: estaba muy delgada, parecía mayor, fea y por supuesto infeliz (…) Entonces me dije: Ni un día más”. Y se fue de su casa cuando él había ido a cubrir el Mundial de fútbol de Japón y Corea del Sur. Decidió salir de ahí y no regresó nunca más.
Ahora cuando recuerda todo, explica que lo que más le molesta es el tiempo que pasó intentando recomponerse: “Pasé varios años intentando recuperar esa confianza en mi misma, especialmente a respetarme de nuevo”.




