Foto: Gustavo Vega

 


El plan de acción

Silvano Aureoles ya está “prestado” al PRD nacional. Lo que sigue en las próximas semanas es delinear el plan estratégico de giras por entidades claves para el proyecto perredista rumbo al 2018. Éste deberá quedar listo antes de Semana Santa, para luego del periodo vacacional intensificar el programa de acción.

En tarea paralela a las giras, la que quizás sea la más difícil: convencer a las diversas corrientes del Sol Azteca de la opción que sí tienen con Silvano Aureoles. Labor esencial para ponerle un dique a la eventual sangría en las bases, que resquebraje la estructura partidista que mantienen en varios estados de la República.

Por lo pronto, a la vista inmediata, el proceso electoral mexiquense se presenta como el escenario ideal para que los perredistas midan fuerzas con los demás partidos. Pero sobre todo, alcanzar los acuerdos -aunque sean mínimos- para llegar al último trimestre del año con una opción presidencial definida y competitiva; vaya, que les permita volver a ponerse en la pelea.

Cerrar filas con Zepeda en el Edomex, clave

A decir de quienes conocen la vida interna del Partido de la Revolución Democrática habrá que seguir en los próximos días cómo procesan las corrientes la candidatura de Juan Zepeda Hernández al gobierno del Estado de México, y si Nueva Izquierda -que no lo tenía como su preferido- decide, primero, dejar de impugnarlo, pero sobre todo, apoyarlo.

Las fuentes consultadas advierten que en este proceso de conciliación -o de cicatrización en el Edomex- tendrá que hacerse notar la mano de Silvano Aureoles. Y van más allá: la construcción de la precandidatura presidencial del gobernador pasa por apoyar a Zepeda en la entidad vecina, en tanto que al candidato mexiquense mucho abonará el activismo del michoacano.

Más que por necesidad, nos explicaron, se trata de aspiraciones que se complementan; de objetivos que convergen.

Pero hay más todavía: a Zepeda Hernández, ex alcalde de Ciudad de Nezahualcóyotl, lo impulsó la corriente Alternativa Democrática Nacional (ADN) que dirige Hector Bautista, y que es no sólo la de mayor peso en el Estado de México, sino la más numerosa a escala nacional, por sobre Nueva Izquierda de Los Chuchos, Ortega y Zambrano, y cualesquiera otra de las tribus perredistas.

Silvano la trae muy clara con Nueva Izquierda -no por nada fue Beatriz Mojica la que lo pidió “prestado” para hacer proselitismo nacional- y, obvio, con su grupo del Foro Nuevo Sol. Fundamental para sus aspiraciones ahora, es construir puentes, acuerdos, compromisos y objetivos con ADN.

Todo lo anterior entra no sólo dentro de lo deseable, sino que es parte de lo posible. Más ahora que lo que está en juego es, ni más ni menos, la candidatura presidencial de 2018.

Buenas señales desde Michoacán: si quieren, se puede

Por lo pronto, y en ese escenario de lo deseable y lo posible, el sábado pasado surgieron buenas señales para los perredistas en el multitudinario acto que organizaron con motivo de la celebración del 79 aniversario de la expropiación petrolera.

Lo que es deseable y lo que es posible quedó plasmado en una sola imagen: ahí, en el templete, estaban los representantes de las principales corrientes del PRD, oradores en el acto fueron casi todos. Esto es, desde Michoacán el mensaje fue claro: con unidad en un proyecto viable y la convergencia de objetivos -y de intereses, también, que no es pecado-, la cohesión de fuerzas no es imposible.

Así ganó Silvano en Michoacán. Y por eso, sin rubor alguno, toma fuerza y sentido aquello de que desde las tierras donde se gestó el movimiento que dio vida al PRD, volverá a ser ejemplo, el pivote de su reorganización y resurgimiento.

Y no es teoría. Michoacán es ejemplo vivo.

Ahora se trata de seguir el modelo. Si quieren, se puede.

Lo que sigue, pues, será intenso: es el plan de acción y de giras estratégicas. Pero, sobre todo, política, mucha política. Y sentido de oportunidad.

Nos leemos en ‘Plana Mayor‘, en siete días

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