AMBIGÚ – Por Martha Elba Torres

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+ Serenos morenos, al Consejo Nacional del PRD

+ La tercera vía: gobiernos de coalición

+ Si gana, ¿qué haría AMLO con la deuda billonaria de México?

Por Martha Elba Torres Martínez

Según anunció el vicecoordinador del Grupo Parlamentario del PRD en San Lázaro, Jesús Zambrano, en su visita del pasado lunes a Morelia, este viernes se reúne el Consejo Nacional de ese partido para atajar de una vez por todas, esos ataques hacia dentro de quienes ya no están con el partido, pero tampoco se van. Curiosamente, son, en su inmensa mayoría, quienes han sido privilegiados con representaciones plurinominales.

Me imagino esos virus malosos malosísimos, que atacan las entrañas hasta provocar tal hemorragia que terminan matando el cuerpo.

Y si es importante, aunque tardado, el planteamiento que llevará la dirigencia nacional: serenos morenos –por los que andan viendo para Morena-. “Estos no son los tiempos para tomar decisiones (hacia 2018)”, dijo Alejandra Barrales ayer, que se reunió con mujeres del partido.

¿Cuál es la prisa para definir con diez meses de anticipación, con quién y cómo va el PRD para los comicios de junio del próximo año?, dejó entrever la Barrales. Evidentemente la premura es de López Obrador para fortalecer la percepción de que él ya es el próximo Presidente de México e inducir el voto a su favor.

¿Qué le ha costado al PRD? Que desde ahora lo den por muerto.

Y grande el dilema que tiene enfrente: pone su granito de arena para llevar al país a escenarios impredecibles por las soluciones mágicas de López Obrador, o se queda solo como un moco…

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Pero hay una tercera vía que está tomando mucha fuerza en un sector pensante y mesurado. Acabado el régimen de partidos como piedra angular de democracia y gobernabilidad, el paso siguiente son los gobiernos de coalición, consagrados en la Constitución General desde 2014.

Esta figura va más allá de las alianzas electorales que conocemos desde 2010 entre el PAN y PRD. Ganaron en tres estados: Oaxaca, Puebla y Sinaloa; en 2011, el PRD gana Guerrero con el voto útil del PAN. Que nada bueno dejaron, porque su único propósito fue desbancar al PRI y el cacique político impuso su ley sobre los acuerdos programáticos.

El gobierno de coalición, como está consagrado en la Carta Magna, introduce tres nuevos mecanismos en el régimen político: 1.- la construcción de una coalición parlamentaria; 2.- la repartición de carteras en el gabinete a los partidos de oposición por parte del Presidente y la aprobación del gabinete por parte del Congreso.

¿Cuál es el beneficio? Primero, ya no gobernaría un solo partido y segundo, un gabinete eficaz y al servicio del pueblo y no del Presidente.

Lo interesante será conocer en el transcurso del tiempo y en su momento de propuestas, quién de los aspirantes a la Presidencia de México optará por el gobierno de coalición…

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Y por eso, sigo buscando el modito para razonar por qué muchos –no los políticos oportunistas que como changos buscan la rama más cercana de qué asirse para no perder privilegios,- creen realmente que Andrés Manuel, nada más porque llegue a la Presidencia va a cambiar el país.

Me aterrorizó lo que dijo el pasado 5 de marzo en Nayarit, de que si gana, vamos a regresar al pasado. “Igual y es como antes”, dijo. Como siempre, no especificó y no aclaró a qué época se refiere, el siglo XX o el IXX, pero debemos suponer que al pasado inmediato con las reformas emprendidas.

Y se refirió a la Energética para endulzarle el oído a sus seguidores sobre los gasolinazos. Es decir, dar marcha atrás en la apertura del sector a los capitales extranjeros y me imaginó la reapropiación del petróleo.

No soy experta en el tema, pero ni se requiere para visualizar lo que le costaría a México un retroceso de esa magnitud. Nada más hay que ver a Venezuela, el país con la mayor reserva de petróleo en el mundo y que en sus mejores años fue de los cinco primeros exportadores de crudo.

Llegó el populista Hugo Chávez y expropió más de mil empresas -entre ellas la mexicana Cemex- dedicadas a la construcción, la agroindustria, comercial, alimentaria y desde luego, petroleras. Hoy, hay que ver cómo están los venezolanos, muriendo de hambre, reprimidos y masacrados por el continuismo de Maduro.

Pero también razono que eso de volver al pasado, tiene qué ver con la educación, porque también ha prometido a la CNTE, abolir la Reforma. O sea, regresar a los sindicatos el control de la instrucción escolar y eliminar la evaluación y los concursos de oposición, para que otra vez las plazas se vendan y hereden y siga la corrupción galopante.

Ni así, un importante número de mexicanos están bien encantados con las promesas de López Obrador. Bueno, hasta el multimillonario Alfonso Romo, legionario de Cristo y Opus Dei; en los noventa, amigazo de Carlos Salinas y luego de Ernesto Zedillo, fue cautivado porque Beatriz, la esposa de AMLO, que es admiradora de Madero (revista Forbes), tío abuelo del excéntrico ricachón que será el cerebro del programa económico del tabasqueño.

Pero, indudablemente la música que puede embaucar a cualquiera, es precisamente el proyecto “Cambio y Porvenir de México, una visión hacia el 2018”, que no es otra cosa que su oferta electoral desde 2006 masterizada.

Desde entonces, ha venido proponiendo siete grandes decisiones para cambiar a México:

“I. Rescatar al Estado; II. Acabar con la corrupción y la impunidad; III. Terminar con los privilegios en el gobierno; IV. Lograr el renacimiento económico y social de México; V. Se hará realidad el Estado de Bienestar; VI. Sociedad segura y VII. Hacer posible una república amorosa”.

Me cae, que hasta esta columnista se engancha, porque suena bien bonito y estoy absolutamente segura que es el México ideal.

Pero del dicho al hecho, hay mucho trecho.

Un repaso de botepronto, de cada uno de los 7 puntos.

Rescatar al Estado. Indudablemente de la “mafia en el poder” y esta no es otra cosa que la partidocracia. Estoy de acuerdo que ésta ya hizo crisis y por eso tiende a suplantarse en los gobiernos de coalición.

Terminar con los privilegios en el gobierno. Totalmente de acuerdo. Acabar con esos sueldos insultantes en toda la estructura del Ejecutivo federal, con el influyentismo y los chanchullos en los contratos. Pero ¿cómo le hará en los otros Poderes –Legislativo y Judicial- que son autónomos? ¿en los estados que son soberanos? ¿los congresos locales y municipios?

Y esto tiene qué ver con la corrupción e impunidad, que “son la principal causa de la desigualdad y tragedia nacional”. Me lo trago.

Pero eliminarlas, “como se limpian las escaleras, de arriba para abajo”. Para empezar, la basura se tiene que tirar en algún lado. Cárceles le van a faltar para meter a todos. Y más tardo en barrer, que ya volvieron a ensuciar. “Un Presidente honesto, pone el ejemplo y los demás lo deben seguir”. Deben.

El renacimiento económico y social de México. Bueno punto. “Se puede lograr con solo liberar fondos para el desarrollo con un manejo honesto y austero del presupuesto, lo que permitirá mantener equilibrios macroeconómicos y evitar crisis en el ámbito fiscal o financiero”.

Vale. Lo que se le quitará a los ricos y corruptos se destina a los pobres. Tenemos casi 40 años de políticas asistencialistas y lejos de ceder, se endurece la pobreza. Entonces, para crecer, una política de cero endeudamiento y baja inflación.

Y aquí viene lo que más trabajo me cuesta razonar de las propuestas de López Obrador:

En el escenario que gane la Presidencia el año que entra, Andrés Manuel va a recibir una deuda, nada más al cierre de 2016, de 7 billones 193 mil 8.9 millones de pesos; hasta ese momento, equivalente al 35.6 por ciento del Producto Interno Bruto del país. (Informe sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública/SHCP)

Él, como Presidente, ya dijo que no pediría prestado. Pero deuda es deuda y tendrá que pagar. ¿Le alcanzaría hasta para eso el Plan de Austeridad Republicana o pedirá coperacha?

Y condenso el Estado de Bienestar, la Sociedad segura y la República amorosa, porque todo esto tiene que ver con la inseguridad y la violencia exacerbada que vive el país y la única salida es que pacte con los cárteles, como lo hizo Colombia en su momento. Pero ni así le funcionó.

Después de chutarme su propuesta, sigue sin convencerme. Por lo menos, hasta que no escuche elementos concretos para cambiar de opinión. Aun así, podrá ganar López la Presidencia, pero Morena ¿las cámaras de diputados y senadores para que su programa pueda ser aplicado? Eso, depende también de los candidatos y éstos los elige el propio López. Pero además, los otros partidos no están mancos.

Así, los gobiernos de coalición, verdaderamente, son la ruta que están explorando para el 2018…(A)