Seguramente personajes como Miguel Barbosa, Fidel Calderón, Juan Pablo Puebla y otros súbitos enamorados de Andrés Manuel López Obrador y su Morena se creyeron aquella frase atribuida al ex presidente Adolfo Ruiz Cortines: “la política consiste en aprender a comer sapos sin hacer ascos”.

Agregaba el político veracruzano, hombre de ocurrencias y frases: “plato (de sapos) grande para los políticos grandes y plato chico para los pollos”.

Pollos son los tres mencionados, les guste o no (o alguien les conoce algún gran lance) y del plato chico que les tocaba, se les antojó el grande. Se atragantan y a lo mejor se asfixian. ¡Los sapos son sapos, ni hablar!

Pobre, medianito su historial, los tres perdieron el decoro. Desprecian -según dicen- lo que pasa en el PRD; arrepentidos pecadores adoran a AMLO porque se levantan buscando encuestas, y apenas tienen micrófono enfrente despotrican contra aquellos que los encumbraron en el sol azteca y cargos y dinero les dieron. ¡Ah! Pero se niegan a renunciar.

¿Acaso no saben lo que significa vergüenza y decencia? Parece que no. Y confirman lo que ya es regla para identificarlos: lo de ellos es el cochupo, la prebenda, el acuerdo cupular, la traición… Comer y comer sapos sin hacer ascos.

Pollo era Fidel Calderón cuando Leonel Godoy no lo dejó contender por la candidatura del PRD al gobierno de Michoacán en 2011; ¿Se rebeló ante su entonces jefe? No, como buen pollo aceptó que le regalaran una diputación  al Congreso local por la vía plurinominal. Ya con el regalo en las manos se enojó con su jefe Godoy.

Decía que la suya seria en el 2015, pero a las primeras de cambio se dobló. Y como ya era un pollo encantado con su platito, ¡aceptó otra pluri!, esta vez en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión. Ahora sueña con un platote.

¿Barbosa? Este es como de Kentucky Fried Chicken: no sabe a nada, ¡pero cuántas sucursales tiene! Todo con el poder de Los Chuchos, Ortega y Zambrano, que antes todo le dieron, hasta la coordinación parlamentaria en el Senado de la República.

¿Alguien sabe en qué andaba el poblano antes de 2012? Embelesado con lo que le acababan de regalar los Chuchos -una senaduría-  buscó como loquito dónde firmar el Pacto por México y darse a conocer. Le dieron vuelo y, platito en mano, saltó a la fama. Quiere plato grande servido desde los manglares de Macuspana.

¿Puebla? Mmmm….¿habrá caminado ya tres metros más allá del cascarón?

Bueno, en fin, personajes como estos son los que hoy esperan que AMLO les sirva su ración de sapos. ¡Qué más les da! Asco no saben hacer.

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