José Cacho

Morelia, Michoacán.- Adela rompe estereotipos. Todos los días se lanza a las calles, aferrada al volante de su auto para ganarse el sustento.

Está convencida de que no hay oficios exclusivos para hombres o mujeres. Taxista, “y a mucha honra”, esta mujer, madre de familia, comienza la jornada con una máxima de su gremio femenil:

“Frágiles, nunca; rudas, sí, pero con sentimientos”.

rosario taxista adela

Ama de casa, madre de una niña de 7 años, separada hace 3, no le arredran los altibajos que la vida le ha puesto en el camino. Presume su profesión. Al frente del volante sabe a lo que va en la noche, pues no tiene de dónde escoger, en una ciudad que le da para comer, pero también que la acerca a los riesgos.

“Llevo cinco años como taxista; hay bastantes necesidades. Me separé hace tres años, vivo con mi hija de siete años y un gato. No me ha costado hacer mi trabajo, manejo desde que tenía 15 años, me enseñó mi exesposo que trabajaba como fletero”, comparte.

A las 14:00 horas cambia la casa por el volante. A esa hora empieza la jornada y detiene la máquina 177 de Radio Taxi Ejecutivo entrada la madrugada. Antes debió atender a su hija, darle el desayuno, llevarla a la escuela, regresar a hacer comida, asear la casa y dejar todo en escrupuloso orden. Este miércoles, Día Internacional de la Mujer, será, como todos, de trabajo de sol a sol.

Adela taxista

La cara negra del oficio

¿Y cómo se atrevió Adela Méndez a asirse al volante e ir a la aventura nocturna a conquistar la comida del siguiente día?

Su hermano, militar, la animó e impulsó a ser ella su propia jefa, pues nunca funcionó un pequeño negocio que tenía. Así decidió que su futuro inmediato sería ganarse la vida como taxista, en un mundo donde el oficio es considerado “exclusivo de hombres”.

La jornada nocturna tiene sus ventajas, pero también un lado negro.

“Para conducir es más seguro en la noche porque no hay tráfico y eres libre para andar en las calles; los taxistas hombres nos defienden mucho a las mujeres –del gremio-, y más cuando estamos en la misma organización de radio taxi”, comenta la profesional del volante.

Pero Adela acepta que su oficio es de alto riesgo. Cuenta que siempre trabaja por órdenes que le envía la operadora y muy pocas veces sube gente en la calle, “pues una no sabe a quién llevas”, dice.

“Hay ocasiones que llevo personas que vienen de fiesta o tomados, se quieren pasar de listos e invitarme, yo hablo en clave por radio para que me escolte un compañero en otra unidad.

“A veces he tenido que llamar a una patrulla, pues quieren ‘ligarme’ o no me quieren pagar el viaje. La policía hace que se bajen del auto y que me paguen, afortunadamente no me ha pasado nada”, revela.

A Adela no, pero cuenta la historia de una compañera del gremio:

“A otra compañera la abusaron sexualmente. Era un viaje allá por Quiroga a una comunidad. La asaltaron en la carretera y la tocaron. Ella denunció y a los dos días volvió valiente con su unidad a las calles, pues detuvieron al agresor. Reconozco el valor de mi amiga para que no quedara impune ese lamentable hecho”.

La organización tiene seis mujeres taxistas que hacen una comunidad con sus compañeros varones.

“Los compañeros de la empresa nos cuidan mucho, somos seis mujeres que andamos en las unidades; entre nosotras mantenemos comunicación permanente. Si nos encontramos en la calle y vemos que pasa algo con su unidad o con la compañera, la auxiliamos”, dice Adela.

taxista Adela espejo

Una taxista Doctora Corazón

Adela procura nunca estresarse en el trabajo; para ella no todo es gris, pues tiene otras historias mejores para contar.

“Ser taxista es ser uno ‘experto’ en varios temas, desde psicólogo, asesor, terapeuta, politólogo, porque en cada plática con los pasajeros, uno comparte muchas temas de la vida diaria”, comenta.

Cuenta que los varones se sorprenden al ver a una mujer al volante de un taxi, “salvo aquel hombre de edad avanzada que no se quiso subir conmigo por ser mujer, me miró feo y se bajó enojado; en cambio la mayor parte de los pasajeros hombres me felicitan por mi trabajo y me motivan a que siga adelante”.

“Las mujeres pasajeras son las que más nos critican. Todavía la sociedad piensa que es un trabajo para hombres, pero ya son tiempos modernos, ya el hombre hace cosas de la casa y cuida los niños también”, reflexiona Adela.

taxista Morelia Adela

Rudas pero con sentimientos

Para Adela las mujeres de hoy no se ponen barreras; “estas son oportunidades que se nos dan en el camino y demuestran quiénes somos, son retos que al momento de sortearlos se vuelven cotidianos y te hacen crecer”.

Invita a las mujeres a romper los estereotipos y a sacar todas sus fortalezas.

“Somos mujeres, no somos frágiles; somos rudas, pero con sentimientos, que es lo que hace la diferencia; no estamos atadas para no hacer las cosas que queremos. El punto, como mujer, es dar el primer paso”, propone.

muñeco snoopy taxi adela

Así, en su unidad 177, un auto Hyundai con adornos color rosa y un peluche de Snoopy, Adela recorre las calles de la capital michoacana para ganarse la vida. Cuando suba con ella, hágale plática y le hará ameno su viaje, como si fuera con su mejor amiga.

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