Alejandro Amado
Morelia, Michoacán.- El lunes 6 de marzo de 2015 llegaba a Pómaro, municipio de Aquila, el cuerpo de Antonio Zambrano, tras casi un mes de haber sido abatido por policías tras arrojar piedras en la vía pública en Pasco, Washington.
Agapita Montes, madre de Antonio, reveló en entrevista hace dos años que el cuerpo de su hijo presentaba impactos de bala en la espalda.
“El disparo entró por la parte posterior del hombro izquierdo y salió por el costado derecho, a la altura del riñón.
“Lo que una espera es que a una la entierren sus hijos. Cuando pierdes a tu esposo o a tu padre, eres viuda o huérfana, pero perder a un hijo no tiene nombre”, declaró ese día su madre, Agapita Montes.

Hoy se cumplen dos años de que llegó el cuerpo del migrante asesinado luego de semanas de tenerlo retenido autoridades estadounidenses. Testigos que presenciaron el hecho sostuvieron que no era necesaria la fuerza letal que utilizaron los uniformados contra el migrante michoacano. En julio del año pasado el Departamento de Justicia de Estados Unidos decidió no presentar cargos contra los tres agentes policiacos presuntamente responsables de la muerte del mexicano.







