Aparentando una unidad que no es tal y con estridentes arengas triunfalistas que ni a ellos mismos convencen, priistas y panistas se declararon listos este fin de semana para ir por la gubernatura en el Estado de México que, pregonan mentirosamente, será algo así como el “aviso divino” de la victoria final en el 18.
¡Qué ganas y empeño de engañar! Porque ellos, los dirigentes partidistas, no se engañan, aunque si se enganchan en la feroz disputa de los meses siguientes por el control de sus institutos políticos y las candidaturas que estarán en juego para el 2018. Eso sí permitirá medir y analizar la jornada electoral mexiquense, pero de ningún modo avizorar el resultado de la elección presidencial.
Pero bueno. Quedémonos por lo pronto con los ‘engallados’ de este fin de semana. Tocó al PRI el sábado, en el acto por sus 88 años de vida. Orador principal fue el presidente Enrique Peña Nieto, mexiquense por añadidura, quien en sus arengas a la alicaída militancia tricolor, vaticinó no sólo el triunfo en su estado natal, sino también en Coahuila, Nayarit y Veracruz, donde también habrá elecciones locales el primer domingo de junio próximo. Por supuesto, ¡faltaba más!, señaló que esas hipotéticas victorias se refrendarán un año después a escala nacional.
Según las crónicas periodísticas que se leyeron de la ceremonia, a nadie convencieron los triunfalismos presidenciales. Hundidos en el peor escenario y descrédito de su historia reciente -tal vez sólo lo supere el periodo en que Roberto Madrazo fue su candidato presidencial, pero no es comparable, pues no tenían el gobierno federal-, los priistas saben que para ganar en esas cuatro entidades tendrán que recurrir a las peores de sus mañas.
Optimistas no son, por supuesto que no. Y no tienen elementos reales para serlo. Para empezar, quien los arengaba, el presidente de la República, es una carga ya para los intereses partidistas. No hay priista que en corto no lo acepte: Peña, hoy, no es un activo para presumir. Por el contrario.
Por entidad, es lapidario el análisis que los domina: en Coahuila no saben que hacer con el triste legado de los hermanos Moreira; en Nayarit, la narcoviolencia les cobrará caro; Veracruz -donde se renovarán ayuntamientos-, es prácticamente imposible… ¿y el tan mentado Edomex?
Ahí se la rifarán. No les queda de otra. Por ahora, más por tener un refugio ante la eventual derrota en el 18, que por otra proyección. Cierto, aquí sí como dijo Peña: van a dar la batalla… A sabiendas que si llegan a ganar, será más por los errores y traiciones de los de enfrente, que por aciertos propios.
Corrió el domingo y tocó escuchar a los envalentonados panistas. Si bien es cierto sus negativos hoy no tienen la magnitud de los priistas, la división y desconfianza que los carcome internamente puede marcar el rumbo de la elección mexiquense.
Ni el clan de Felipe Calderón ni el grupo del exgobernador poblano Rafael Moreno Valle son de confiar para el presidente panista Ricardo Anaya y su candidata Josefina Vazquez Mota, ungida ayer.
Los tres grupos se pelean la candidatura presidencial y tanto Calderón -en los hechos, coordinador de la precampaña de su esposa- como Moreno Valle saben que de ganar Josefina en junio próximo, el joven Anaya se les puede ir libre.
¿Traiciones y sabotajes a la vista? No se descartan. Una candidatura presidencial con posibilidades de triunfo bien vale el Edomex. ¿O no?
Lo leyó usted en primeraplananoticias.mx
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