José Cacho
Morelia, Michoacán.- Padres de los niños que reciben atención médica en el Hospital Infantil de Morelia “Eva Sámano de López Mateos” confían en que próximamente estarán en condiciones de comodidad en el albergue que recién construyó el Gobierno del Estado en un espacio anexo al nosocomio.
El recinto atenderá a inicialmente hasta 40 niñas, niños y a sus familiares que los acompañan mientras se recuperan de diversos padecimientos. Dispondrá de dormitorios con 12 camas para mujeres y 12 camas para hombres.

Tendrá sanitarios, bañeras, áreas de asistencia social y esparcimiento, como una ludoteca, un taller para la elaboración de pelucas y un jardín interior, así como áreas administrativas y de servicios generales.

De momento, los papás siguen ocupando el campamento improvisado en el Bosque Cuauhtémoc, junto a las jardineras del centro hospitalario, que desde hace años utilizan como dormitorios, mientras termina de equiparse totalmente el refugio recién edificado.

Algunos de ellos, sentados en las jardineras del bosque Cuauhtémoc, buscan descanso a las agotadoras vigilias de alimentos y descanso por estar al pendiente de sus enfermitos; conversan con familiares y compañeros de aflicciones, y otros más buscan consuelo en los brazos de sus seres queridos esperando la hora de visita o de nuevas noticias de los médicos que tratan a sus hijos.

Cerca del improvisado altar que dedican a la Virgen de Guadalupe se observa a Francisco Tovar, oriundo de Huandacareo, quien platica con otro padre de familia que descansa en una de las improvisadas casas de campaña.
El hombre va y viene a su pueblo, pues tiene que trabajar para mantener a su familia, mientras su esposa se queda en Morelia esperando a que se recupere su pequeña hija que sufrió quemaduras.

“Mi hija sufrió un accidente y se quemó parte de las piernas. Sigue internada porque en el tratamiento hubo una complicación con el procedimiento, aplicaron un suero para tratar la quemadura, pero terminó en el colapso de uno de sus pulmones. Me dicen que lo malo ya pasó y espero que ya en una semana la den de alta”, cuenta el hombre.
Francisco confía en que una vez que se termine de equipar el albergue que les construyó el Gobierno del Estado, todos los papás de los niños hospitalizados puedan pasar los días en condiciones dignas.

“Aquí entre los demás familiares nos echamos la mano, ya que a veces ronda gente que se quiere pasar de lista para llevarse nuestra cosas”, comenta.
Desde el exterior se observa a un grupo de trabajadores que afanosamente realizan tareas en el nuevo albergue que operará bajo la responsabilidad del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) Michoacán.
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