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José Cacho

Morelia, Michoacán.- La corrupción dentro de los sistemas penitenciarios existe, y se ha trabajado para que se eliminen los autogobiernos y que las malas costumbres dentro de los Centros de Readaptación Social (Cereso) desaparezcan, declaró José Candelario Contreras López, coordinador del Sistema Penitenciario de Michoacán.

Entrevistado durante la visita al anexo femenil del Cereso de Mil Cumbres, el general en retiro reiteró su compromiso para la erradicación de privilegios, costumbres y tratos por corrupción.

“Hemos trasladado reos a otras penitenciarias; personas que detectamos buscaban reinar en la prisión. Además hemos cambiado custodios del Cereso de Mil Cumbres a la cárcel Francisco J. Múgica y viceversa, para romper los esquemas corruptos ya establecidos”.

El coordinador reconoció que aun hay indicios de corrupción, pero aseguró que esta condición se combatirá para la garantía de una mejor readaptación en las penitenciarías, y un mayor control sobre de ellas.

Recordó que ahora como dependencia separada de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) tiene un presupuesto de 700 millones de pesos destinados al funcionamiento de los nueve centros de detención de la entidad.

Cuestionado por las quejas sobre el trato a las mujeres reclusas en el Cereso de Mil Cumbres, el funcionario señaló que tanto los hijos como las mujeres que están dentro de la instalación viven y se desarrollan de manera normal, pues se han enfocado en su readaptación, capacitación y educación para que al momento de salir se reincorporen a la sociedad sin problema alguno.

Candelario Contreras subrayó que la población femenil es atendida y escuchada, no viven en condiciones precarias y se busca la mejor manera de que se reinserten en la sociedad para que no vuelvan a reincidir.

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