La debacle del equipo de fútbol Monarcas-Morelia que podría condenarlo al descenso y/o a la venta de la franquicia para ser llevado a otra plaza, es una posibilidad que debe analizarse y medirse en sus consecuencias e impactos sociales y económicos que podría generar.
Por lo que hace a lo estrictamente deportivo y los resultados en la cancha, resulta condenable y detestable la violencia que en ocasiones -como el fin de semana pasado en el estadio Morelos- desatan seguidores de uno u de otro equipo dominados por el fanatismo, enajenados trogloditas que desatan su furia y frustración como si en un partido les fuera la vida; de náusea, el negocio sustentado en esa exacerbación de la tribuna y en la manipulación que un sector de la prensa deportiva ejerce, “vendiendo” al torneo mexicano como si estuviera entre las mejores ligas del mundo.
Salvando esos escollos, pero acudiendo a Jorge Valdano para recordar que “el fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”, seria una mentira del tamaño del Quinceo no reconocer que el equipo forma parte de la historia de esta ciudad; que sus históricos jugadores -algunos con etiqueta de leyenda- y épicas batallas en la cancha son propiedad del imaginario colectivo, y que las luces del estadio que se encienden cada quince días influyen en el ánimo social.
Ese ánimo social tan maltratado por otros sinsabores -la inseguridad, el desempleo, Donald Trump y las marchas, bloqueos y tomas de la CNTE, entre otros- podría verse marchitado sin su once en la primera división. Ni hablar, pero el otrora “equipo de la fuerza” forma parte de nuestro tejido social, tan vulnerado y vulnerable que reclama de todas las atenciones en la entidad.
La afición, la buena afición sobrevivirá aun con el equipo degradado a la división de asenso. De esto que no nos quepa la menor duda. Pero también hay que decirlo e irlo asumiendo desde ahora: ya no será lo mismo y costará sudor y lágrimas la eventual caída.
¿Y si se vendiera a otra plaza o de plano desapareciera la franquicia como ha insinuado un alto ejecutivo de TV Azteca, empresa dueña del equipo?
Mejor ni pensarlo. Porque aquí viene el otro impacto del descenso o el traslado a otra entidad: la pérdida de empleos directos e indirectos. El golpe del descenso iría directo al ingreso de decenas de familias michoacanas, así como a los sectores del transporte, restaurantero y hotelero de la ciudad.
Y sí, resultó entonces que el fútbol es lo más importante de entre las cosas menos importantes…
Voltea uno a ver mientras se escribe este editorial y no hay buenas señales: Jaguares de Chiapas -rival directo en la lucha por no descender- le pegó al América 2-0. !Chin! Y el fin de semana vamos contra ellos…
Lo leyó usted en primeraplananoticias.mx
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