Enésimo llamado a la unidad nacional de Enrique Peña Nieto en lo que va de 2017. Esta vez en el marco del acto por el centenario de la Constitución… Pero el presidente no conecta con los gobernados. Sus mensajes no trascienden más allá de los espacios noticiosos, que además terminan por ser contraproducentes a sus intenciones, las buenas y las malas, las políticas y las del lugar común.
Ayer no fue la excepción, y como se viene haciendo costumbre desde el 20 de enero pasado, su homólogo de Estados Unidos volvió a ser el aguafiestas. Cinco horas habían pasado apenas del mensaje de Peña Nieto en Querétaro, cuando Donald Trump se encargó de poner en duda, otra vez, la veracidad de las arengas del mexiquense.
Que si -dijo Trump en una entrevista con la cadena Fox News-, resulta que el presidente mexicano sí le pidió ayuda para el combate a los cárteles de la droga que operan en nuestro territorio.
“Tenemos que hacer algo sobre los cárteles; sí que hable con él (Peña) sobre eso. Es muy buen hombre y tenemos una buena relación”, aseveró el jefe de la Casa Blanca ofreciendo detalles de la conversación telefónica que ambos sostuvieron el viernes 27 de enero y de la cual la semana pasada se “filtraron” algunos supuestos extractos, en lo que Trump desacreditaba prácticamente todas las acciones del gobierno mexicano en el combate al narco, criticaba al Ejército y hasta amenazaba con enviar tropas.
Fiel a su estilo, y aunque se lo preguntaron directamente, el magnate no lo desmintió. Siguió en lo suyo: “Pareció muy dispuesto a recibir nuestra ayuda, porque tiene un problema y es un verdadero problema para nosotros… Tiene problemas para controlar algunos aspectos de su país y yo diría que las drogas y los cárteles es el primero”.
Ninguna de las declaraciones de Trump en torno al flagelo del tráfico de estupefacientes causaría mayor revuelo, si no fuera porque se dan en un ambiente, propiciado por la Casa Blanca, de clara intencionalidad para desacreditar al presidente de México y debilitarlo a los niveles que planean en Washington. Todos lo dicen y muchos lo alertan… Menos el propio Peña Nieto.
Nada causaría extrañeza, tampoco, si no fuera porque estamos en un contexto en el que para la mayoría de los mexicanos, Donald Trump se ha convertido en algo parecido al principal enemigo de la patria, tanto por sus discursos xenófobos como por su hostilidad con los temas del muro que quiere construir en la frontera y las amenazas a los empresarios con inversiones en México.
No calarían tanto, si fueran declaraciones no dirigidas a sembrar las dudas que de por sí se tienen sobre la administración de Peña y la desconfianza y desaprobación que a pulso se ha ganado.
Y otra vez las preguntas: ¿cuál ha sido la posición y la actitud de Peña en sus conversaciones con Trump, incluyendo aquella visita a Los Pinos del 31 de agosto del año pasado? ¿Por qué tanta agresividad de Trump acompañada, invariablemente, con la frase de que Peña le cae “muy bien”? ¿Por que tanta pasividad del mexiquense ante la hostilidad?
Su enésimo llamado a la unidad, pues, se fue al vacío. Pero queda claro que sí, los mexicanos estamos a prueba… a prueba del mismo Peña Nieto.
Lo leyó usted en primeraplananoticias.mx




