La conformación y presentación ayer del Consejo Consultivo de la Secretaria de Igualdad Sustantiva y Desarrollo de las Mujeres Michoacanas no puede ni debe quedar en la mera integración de un órgano deliberativo; para cumplir con los nobles y trascendentales objetivos que se planteó, deberá ser un cuerpo actuante, activo en la definición de políticas públicas dirigidas a la erradicación de la discriminacion por motivos de género y, sobre todo, plantar la semilla para la cosecha del nuevo fruto: un modelo educativo y cultural al margen del machismo que ha imperado, y que va desde el lenguaje hasta la organización familiar y del trabajo. El sistema productivo en general.
Debemos convencernos que la lucha cotidiana contra la violencia de género la tendremos perdida -o a pasos de tortuga- si persiste la idea que con sólo el endurecimiento del sistema penal y carcelario y la creación de modelos represivos en la procuración de justicia se caminará en la ruta de la igualdad que reclama toda sociedad democrática; tampoco se trata de estar presentando y midiendo estadísticas mensuales, semestrales o anuales sobre el número de casos de violencia de género registrados a escala nacional o estatal.
De lo que se trata -y en eso coincidieron todas y todos ayer, empezando por el gobernador Silvano Aureoles- es de modificar patrones culturales y educativos desde la niñez y llevar el tema de la igualdad de género y de oportunidades al principio de una política de Estado y de seguridad y de salud públicas, es decir, al reconocimiento pleno de que se trata de un asunto toral, indispensable para el desarrollo social, económico y político de Michoacán y del país en general.
En el contexto actual, incluso, del advenimiento de un nuevo orden internacional en el que el tema de los derechos humanos, la no discriminacion y la igualdad de oportunidades estarán en el centro del debate, los planes y políticas públicas contra la violencia de género, sin duda, tomarán otra dimensión y su éxito dependerá, efectivamente, de la aceptación de que se trata de una razón de Estado, muy lejos de ser únicamente un tema de inseguridad y de procuración e impartición de justicia, como algunos erróneamente lo siguen viendo.
Ahí está el enorme reto del Consejo Consultivo de la Secretaría de la Mujer y de su titular Fabiola Alanis Sámano; gran reto que debemos acompañar y asumir todas y todos en el estado. Porque no se trata sólo de una responsabilidad del gobierno -de ahí su magnitud y ahí la verdadera fuerza de lo transversal-, sino de un compromiso compartido por una mejor e integral educación y la modificación de los patrones culturales que tanto daño y trastornos nos han causado.
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