Juan Antonio Magallán
Morelia, Michoacán.– Hace 100 años se promulgó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que buscaba otorgar la justicia social a los mexicanos, sin embargo a una centuria de ello, la situación de los sectores de abajo de la sociedad sigue siendo la misma. No hay salud, ni seguridad, pensiones, trabajo digno, la desigualdad, exclusión, odio y racismo siguen presentes, pese a ello, hay comunidades en Michoacán como Cherán, Pichátaro y Ostula que resignifican la esperanza del concepto de justicia social ante el sistema podrido de partidos, que ya no da para más.
Lo anterior fue reflexionado por el Doctor Orlando Aragón Andrade, profesor investigador de la Escuela Nacional de Estudios Superiores (ENES) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) durante su participación en la Mesa 1 del Foro Internacional “Michoacán Gobernanza y Desarrollo Democrático”, la cual se titula “La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos a un Siglo de su Promulgación”.
El académico criticó que ante el hartazgo y “hornos de padecimiento de los de abajo”, la resistencia ha sabido sobrevivir al sistema democrático “podrido”, “a raíz de las cenizas, estos pueblos tienen la esperanza de cambiar la situación en la que viven los grupos minoritarios (indígenas, homosexuales y trans-género)”, dijo.
“Para analizar el sentido de justicia social de la Constitución, debemos preguntarnos: ¿Se ha perdido la vigencia y la salvaguarda de derechos de trabajadores?, ¿Los campesinos e indígenas tienen tierra para trabajar, ¿Las agendas que establece la Constitución están superadas”, la respuesta es no.

La situación de los sectores de abajo sigue igual a hace 100 años, no hay salud, seguridad, trabajo digno”, comentó.
Los campesinos olvidados, arriesgan su vida para conseguir mejor futuro
En tanto, el académico incorporado a la UNAM mencionó que los encargados de producir alimentos, es decir los campesinos viven en el olvido y para mejorar su condición socioeconómica deben optar por migrar a otros países.
“A pesar de lo ya expuesto, no se puede limitar a la justicia social, hoy los sectores que exigen justicia son mayores y diversos, no se puede excluir la lucha de igualdad de género, de los homosexuales y transgénero que a pesar del miedo de ser asesinados gritan por sus derechos; mientras los migrantes pelean cada día para tener mejor condición de vida”, reflexionó.
En ese sentido, el académico puntualizó que las comunidades de Cherán, Pichátaro y Ostula han sido capaces de resignificar la dignidad de sus pueblos, “ahí están poniendo en práctica otra democracia, otro tipo de derecho, otras formas de economía, otros mundo y México posibles, ya cambiaron al Estado mexicano, pero los libros no lo dicen”, concluyó.







