Antonio Rojas Ávila / Redacción

Morelia, Michoacán.- Durante décadas Estados Unidos se ha dedicado a hacer ricos a otros países, y a protegerlos de sus propias amenazas, mientras ha abandonado a su pueblo, a su industria y a su economía, consideró Donald Trump en su discurso inaugural como presidente de los Estados Unidos de América.

Las primeras palabras con las que el magnate inmobiliario, ahora presidente, Donald Trump anunció la llegada de su régimen al mundo proclamaron la política exterior que definirá desde hoy y en los próximos años al gobierno norteamericano: proteccionismo, aislacionismo y fundamentalismo religioso.

Trump considera que Estados Unidos ha abandonado sus intereses como nación y ha existido para satisfacer los intereses de naciones extranjeras, a quienes “han enriquecido” y “conducido” al progreso, mientras los estadounidenses se han sumido en el rezago social y económico.

“Hemos tenido una industria que subsidia a otros países y defendemos las fronteras de otros países”, aseveró.

Argumentó que su país ha invertido millones de dólares en infraestructura en el extranjero, mientras la industria nacional se ha ido desmantelando progresivamente, y que su misión será proteger sus fronteras de los países que se roban sus compañías y destruyen su fuerza laboral.

“Hemos hecho a otros países ricos, mientras nuestra riqueza se ha disipado en el horizonte”, declaró.

Aseguró que todo esto desde hoy quedó en el pasado, pues ahora su gobierno invita al pueblo a ver hacia el futuro, un futuro en el que se protegerán sus fronteras, en el que cada decisión sobre comercio, impuestos y asuntos extranjeros se tomará para beneficiar a familias y trabajadores estadounidenses.

“Que se escuche en cada capital extranjera que a partir de hoy una nueva visión va a gobernar a Estados Unidos. A partir de ahora será Estados Unidos primero.

“Estados Unidos primero.

“Estados Unidos primero”, machacó.

Recobrando los empleos que “pertenecen” a los trabajadores norteamericanos es como van a recuperar su riqueza y sus sueños, ratificó Trump y Estados Unidos “va a ganar como nunca ha ganado”, pues las dos reglas de oro de la nueva nación, refundada por él, serán: comprar estadounidense y contratar estadounidense. A partir de estos principios invitó al pueblo a abrir el corazón al patriotismo, a pensar y soñar en grande, pues sus sueños son el impulso de su nación.

“No permitan que nadie les diga que esto no se puede hacer. Nadie puede hacer fracasar al espíritu de este país”, llamó.

Poner los intereses estadounidenses como primera y única prioridad es su visión de país, y Estados Unidos se aliará y comerciará con los países que sigan el mismo principio.

“No buscamos imponer nuestro modo de vida a nadie, pero vamos a brillar como un ejemplo para que todos nos sigan”.

En un mensaje para su pueblo, pero que busca trascender a todos los del mundo, prometió eliminar al terrorismo “de la faz de la tierra”, lo cual será logrado a través del reforzamiento de sus alianzas militares y la formación de otras nuevas con los países que compartan su visión, pero cimentados sobre el poderío militar de los Estados Unidos.

“No debe haber miedo. Estamos protegidos y siempre lo estaremos por los hombres y mujeres de nuestra fuerza militar, y sobre todo por Dios”, invocó.

Identificó a la nación estadounidense como “el pueblo de Dios”, y llamó a la unidad de ese pueblo, pues la Biblia indica que cuando el pueblo de Dios vive en comunidad, no tendrá freno y nadie lo parará.

“Seremos la luz del mundo que nunca ha visto el mundo”, pontificó.

Donald Trump, como nuevo presidente de Estados Unidos, se despidió en su discurso inaugural prometiendo a los ciudadanos de a pie luchar por ellos con todas sus fuerzas y nunca decepcionarlos, reiteró su invitación a soñar en grande para impulsar su nación, la cual liderará el destino del mundo por “muchos y muchos años más”.

 

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