Peor no podía pintar el panorama para México y los mexicanos en los próximos meses y, quizás, años. Porque a la llegada del filibustero Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos se suma la inacción e incompetencia del actual grupo gobernante.

Las amenazas de Trump son una realidad que ya nos alcanzó. Su primera conferencia como próximo jefe de la Casa Blanca, ayer, fue como una puesta en escena de una serie de actores, acciones y factores intimidatorios que empezarán a cumplirse a partir del 22 de enero.

Y de un solo acto, se convirtió en el principal agente desestabilizador de nuestra economía: el dólar siguió a la alza y ahora, más que el gasolinazo, habrá que considerar el tipo de cambio como la verdadera amenaza para el ingreso de los trabajadores y el bienestar de las familias mexicanas.

El dólar cerró ayer a 22.50 pesos en ventanillas bancarias, lo que se empezará a reflejar mas pronto que tarde en los precios de productos, bienes y servicios en México, más porque no se prevé una estabilización, sino la agudización del proceso devaluatorio de nuestra moneda.

El tipo de cambio, incluso, impactará en el precio de las gasolinas, tomando en cuenta que más del 50 por ciento de los combustibles que se consumen en el país son importados de Estados Unidos; además, conforme a lo programado en la reforma energética, a partir de este año se permitirá la libre importación de gasolinas y diésel.

Así de que no hay de otra, lo que realmente definirá el rumbo de la economía mexicana en los próximos meses -incluyendo el precio de las gasolinas y su impacto en la canasta básica y el transporte público- ocurrirá después de enero. Y que no se descarte que el dólar rebase los 25 pesos en el tipo de cambio hacia el tercer trimestre del año.

Porque para colmo, la renegociación del Tratado de Libre Comercio que está vislumbrando Trump, se anticipa muy agresiva. Ayer mismo, el magnate que será presidente advirtió a los inversionistas estadounidenses, especialmente de la industria automotriz, que en caso de preferir traer y/o mantener su producción en México, tendrán que enfrentar “impuestos fronterizos muy pesados”.

Delirante cuando se presenta como “principal generador de empleo (para Estados Unidos) que Dios haya creado”, Trump está decidido a cumplirle a los 96 millones de desempleados que tiene en su país, según sus cifras y estadísticas. Una de las fórmulas que tiene a la mano es la renegociación del TLCAN.

¡Ah! Que no se nos olvide: desde el primer día de su gobierno, dará inicio la construcción del muro fronterizo, que después “México nos pagará, de las muchas maneras que hay para que haga el reembolso… Con un impuesto o con un pago”.

¿Será por eso que en el acuerdo que presentó Enrique Peña el lunes incluyó un decreto para repatriar capitales mexicanos depositados en el extranjero, principalmente en Estados Unidos? El Consejo Coordinador Empresarial (CCE) estima que se trata de algo así como 10 mil millones de dólares. ¡No vaya a ser que el filibustero les ponga el ojo! ¿Será? SÍ, sÍ puede ser.

Así luce el panorama. Peor no puede pintar. ¿Y que va a hacer el gobierno? Dijo Peña, en respuesta. Trump, que lo acepta las presiones, ni la intimidación… Que no pagaremos por el muro y que defenderá la economía nacional.

Nomás que sigue sin decirnos cómo. Todo es delirante: no se ve por dónde una salida. No con este gobierno.

Lo leyó usted en primeraplananoticias.mx

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí