PROTESTAS
Parecería broma del Día de los Inocentes, pero este ya pasó. Es proceso de las redes sociales. Pero sobre todo es cansancio de la población; mal encausado, pero cansancio al fin y al cabo.
Circula por WhatsApp, Facebook y Twitter un mensaje desde hace unos días que incita a la población a tomar medidas contra el alza a la gasolina que se presentará desde el 1 de enero de 2017. Esto, pues “todos nos hemos dado cuenta del poder que tienen las redes sociales y la facilidad con la que podemos difundir un mensaje”, dice el texto; pero no explica quiénes somos todos ni cómo nos dimos cuenta.
Dicho mensaje viral “invita a paralizar 3 días la compra de gasolina, podemos llenar nuestros tanques durante esta semana 26-31 de diciembre y dejemos de cargar los primeros 3 días de enero! (sic)
“Hagamos una gran cadena con los amigos y familiares… Las estaciones de gasolina estarán saturadas y no habrá casi gasolina por vender y otros por esconderla para darla más cara a partir de las 00:00 horas del día 1ro (sic) de enero de 2017.
“Hagamos una Revolución Pacífica (sic) sin disparar un solo tiro frente a un gobierno mentiroso y traidor, la unión hace la fuerza somos más los ciudadanos que el gobierno (sic)!!
Y el mensaje va más allá todavía al determinar un triunfo ciudadano:
“Les ganaremos la guerra en 72 horas sin ningún ejército de por medio, solo un ejército de ciudadanos que en silencio hagan esto, no consumir combustible tres días!!! Será un éxito si nos unimos!!!! (sic)”
Además de la muy mala ortografía y redacción que tiene el mensaje, lo que ya de por sí denota una incapacidad muy mexicana a la hora de escribir, el mensaje que circula desde las vísperas de navidad evidencia la incapacidad de verdadera reacción popular que los mexicanos tenemos.
Ante las crisis, los mensajes virales se convierten en acción y solidaridad ciudadana que no llevan a nada. ¿Verdaderamente alguien, en su sano juicio, cree que con bloquear las estaciones de servicio y no consumir gasolina durante tres días, el gobierno va bajar el precio? Si la respuesta es afirmativa, entiendo la preocupación nacional y popular por los quince años de Rubí.
Comunicados anónimos, mal redactados, con llamados a movilizaciones sociales sin sentido son golpes de pecho que alivian las falsas conciencias de la burguesía mexicana. Son totalmente aspiracionales, como las telenovelas que el pueblo no deja de ver, para llorar por los males y los amores de otros, mejores que los propios.
¿Cuál es el objetivo de respuestas mediáticas como las de este mensaje? Sentir que se hizo algo por el simple hecho de reenviarlo o repostearlo o retwitearlo porque nadie va a salir a la calle a protestar. Nadie va a salir a bloquear las gasolineras. Nadie va a quejarse públicamente el uno de enero… Y al final, después de los tres días de protesta que proponen, muy satisfechos, volverán a llenar sus tanques de combustible al precio que sea, con tal de poder usar sus vehículos.
Protestas inútiles y sin sentido práctico. Protestas mediáticas sin objetivos. Protestas burguesas sin conciencia social auténtica.
Una verdadera protesta sería dejar de usar los carros de forma definitiva y usar el transporte público. Eso colapsaría más la venta de hidrocarburos por la falta de compra masiva; pero como las buenas conciencias no pueden usar el transporte público pues no están dispuestos a darse un baño de pueblo (aunque argumenten que no lo van a usar por caro y también en señal de protesta) ni siquiera lo proponen.
Mucho tenemos que aprender de las verdaderas luchas sociales del pasado como cuando los negros en Alabama, en los años 60, preferían caminar largos kilómetros a sus centros de trabajo o estudio antes que subirse a los autobuses que los discriminaban. Por supuesto, esa protesta desquició a los condados de la época y tuvieron que empezar a reaccionar, a cambiar. Pero México ni tiene memoria histórica como para aprender de lo ya sucedido ni tenemos a un auténtico líder carismático, como ellos a Martin Luther King, ni tenemos una verdadera conciencia de cambio social.
Somos un pueblo que se queja, que se enoja, que manda mensajitos por medio de las plataformas de las redes sociales, que está en contra de todo, pero que al llegar el día de las elecciones, sigue votando por los mismos candidatos, pues conserva la esperanza, estulta, de que alguien va a cambiar México por ellos. Absoluto conformismo y mediocridad ciudadana.
Pero esto es tan solo mi opinión.







