Texto y videos: José Cacho
Fotos: Gustavo Vega

Morelia, Michoacán.- Las seis de la mañana. Es la hora en que María Elena Velázquez se levanta en la comunidad de Río Bello, tenencia de Jesús del Monte. Como cada día, iniciará la molienda del nixtamal y hará que su esposo y sus hijos desayunen para irse a cortar leña y venderla en la Morelia.

Y mientras tanto, el hielo cala hasta los huesos.

“Las nubes ya pintan que traen hielo; el frío se ha sentido desde Septiembre. A las seis de la mañana, que me levanto, el frío duele; uno no se acostumbra, pero ni modo. Hay que darle el ‘taco’ a mi marido y a mis hijos”, dice.

María Elena, quien por décadas ha sido la jefa de familia –los maridos acostumbran irse a su jornada de trabajo–, es la tatarabuela de 50 nietos. Todos viven en un mismo solar. Ahí construyeron sus chozas de madera, adobe y cartón. Ese es su refugio, que mal cubre el frío por las noches.

La esperanza

Hasta ese lugar de Morelia arribó el convoy organizado por el Corporativo Trejo, en el marco de la primera edición del “Cobija Challenge”. Esta vez los poblados atendidos fueron de Río Bello y San José de las Torres. Los beneficiados agradecen. Pocas veces les llega la ayuda, asegura María Elena.

“A veces (los apoyos) sólo llegan hasta la carretera, y los demás los acaparan. Casi nadie viene hasta acá arriba, donde vivimos. Sólo una vez al año, eso es toda la ayuda que dan”, sentencia la mujer.

A un lado una de sus nueras, María Mercedes, carga a un niño y toma la mano de otro. Ella tiene 18 años y pocos días de haber llegado a la comunidad. Llegó con su pareja a formalizar su relación.

Ahora el frío ha afectado a sus hijos.

“Por las noches mis hijos se quejan, no duermen, se enferman mucho. Para curarlos tenemos que ir a San José, pero sólo dan consulta dos veces por semana. Y la medicina sólo la dan en Morelia”, precisa.

Un tumulto de personas llega. La noticia de los apoyos de Pop Digital 95.3FM y primeraplananoticias.mx se difundió como pólvora. Un niño de 7 años llega a avisarnos que hasta arriba de la loma vive una señora. Es su abuela, dice. Es invidente. Pide que acudamos a llevarle cobijas.

 

Fernando y Josefina

Tras un kilómetro por terracería, en la loma se ve una pequeña casa de adobe que se derrumba. Después de cruzar una reja de palos nos recibe un anciano. Don Fernando, se llama. Él cuida a Josefina, su esposa, que es la misma anciana ciega y abuela del pequeño.

josefina

Un perro raquítico asoma la nariz entre las rendijas de la casa. Un niño duerme. En una humilde cocina ahumada, llena de años y de carbón, está. Prepara las tortillas al tacto, y no nos ve pero escucha nuestra llegada. Los colaboradores del Grupo Constructor Razegui entran para entregar cobijas a la pareja. Ellos, emocionados, agradecen. De los ojos muertos de Josefina brotan dos lágrimas. “Qué Dios se los pague y los acompañen”, dicen ambos.

Después, el regocijo. Esta noche podrá dormir con menos frío. Don Fernando y Josefina abrazan a todos y reparten una bendición. La comitiva continúa el reparto de las 300 cobijas en la zona.

hombre

Pasada la tarde nos despedimos de las dos comunidades. Un anciano sentado frente a una milpa seca mira con agradecimiento. El nieto de doña Mercedes y Don Fernando abraza su cobija. Otros tres niños la sostienen en sus manos.

El Cobija Challenge de Pop Digital 95.3FM y primeraplananoticias.mx alcanzó su meta.


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