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De quince años, boberías y verdaderas preocupaciones nacionales

Dos mil dieciséis casi llega a su fin. Menos de cinco días e inauguraremos nuevo año. Esta es la penúltima columna de este periodo. Cerramos 365 días en donde la estulticia y la gaznapirez fueron la tónica constante en prácticamente todos los sentidos, y se recrudece en esta última semana con fiestas populares que alcanzan, gracias a la imbecilidad del mal periodismo y de la industria del entretenimiento banal, el rango de tendencia en redes sociales.

Curiosamente, lo más dolido del año, desde las redes sociales, son la aparente cantidad de muertos famosos que este año tuvo. Los últimos, por lo menos hasta ahora, fueron el cantante de pop británico George Michael y el cineasta argentino Eliseo Subiela, autor de El lado oscuro del corazón, quienes fallecieron precisamente en Navidad. La lista es larga para los seguidores del obituario: David Bowie, Benoit Violier, Keith Emerson, Zaha Hadid, Prince, Madeleine Lebeau, Nick Menza, Rubén Aguirre, Alejandro “Jano” Fuentes, Anton Yelchin, Bud Spencer, Abbas Kiarostami, Michael Cimino, Héctor Babenco, Qandeel Baloch, Garry Marshall, Kenny Baker, Gene Wilder, Juan Gabriel, Alexis Arquette, Domingos Montagner, Charmian Carr, Curtis Hanson, Andrzej Wajda, Gonzalo Vega, Reinaldo Miravalles, Leonard Cohen, Robert Vaughn, Michael ‘Jim’ Delligatti, en lo que respecta a la música, el cine y el entretenimiento.

En cuanto a los periodistas, escritores y pensadores en general, fallecieron Umberto Eco, Ray Tomlinson, Imre Kertész, Miguel de la Quadra-Salcedo, Ivo Pitanguy, Sydney Schanberg, Dario Fo, John Glenn.

Deportistas de talla internacional que se fueron este 2016 están Kevin Randleman, Johan Cruyff, Cesare Maldini, Mohamed Alí, Kimbo Slice, Joao Havelange, Bahman Golbarnezhad, Arnold Palmer, José Fernández, Carlos Alberto.

Líderes políticos, religiosos y sociales fallecidos en este año que fenece: Nancy Reagan, Patricio Aylwin, Margot Honecker, Antonio Imbert Barrera, Elie Wiesel, Gabriele Amorth, Shimon Peres, Bhumibol Adulyadej, Jorge Batlle, Janet Reno y Fidel Castro.

Es falso que hayan muerto más o menos personajes importantes que otros años: las redes sociales así nos lo hace sentir. Lo que sí es triste es cómo México no es capaz de tener un acto de reflexión sobre lo que le pasa y se regocija con la imbecilidad de las redes sociales y de muchos medios electrónicos que hacen noticias donde sólo hay negocio para el vacío de la mente de todo un país desesperado y necesitado de mal entretenimiento.

Fue la explosión del mercado de Tultepec y nadie en redes sociales mexicanas hizo un acto de solidaridad como sí con los atentados en Alemania o Francia o Siria. Los perfiles de Facebook es más fácil que se llenen de banderitas alusivas a cuestiones internacionales que a cuestiones nacionales.

Mucha queja en redes sociales por la falta de gasolina en 12 estados, mucho reclamo por las movilizaciones de organizaciones y sindicatos, mucho bla bla bla por los bonos de nuestros diputados federales y senadores, mucha enjundia contra todo y todos pero a la hora de elegir nuestra forma de esparcimiento, la bobería, la banalidad, lo estúpido se hace viral.

¿Dónde están las exigencias reales, contundentes y válidas de los mexicanos por el alza a la gasolina que se viene el año entrante? ¿Dónde los reclamos por la mala calidad educativa de este país, cooptado por una mafia en el SNTE y la CNTE que nos tiene en los últimos lugares internacionales? ¿Dónde las movilizaciones masivas parta exigir justicia por los cientos de miles de desaparecidos, asesinados, ajusticiados y exiliados por la guerra contra el crimen organizado que sin estrategia ni planeación el Estado primero dispara y luego averigua? ¿Dónde está México en la hora de la verdad? México está viendo la televisión, siguiendo unos quince años pueblerinos que los grandes consorcios convirtieron en telenovela-cuento-de-hadas-y-princesas-Walt-Disney, pues cumple con el nivel de aspiración popular. Quince minutos de fama, como lo señalaba Andhy Warhol. Una fama vacía e insustancial. Los XV de Rubí son un chiste que solo los bobos se tomaron en serio.

México no tiene remedio si hoy, en lugar de estar tomando precauciones y providencias para enfrentar el crítico 2017 que se nos avecina como avalancha, estamos más preocupados por un cumpleaños o por la derrota del América, en pleno centenario, o por los muertos famosos que la Internet nos anuncia como si fueran el fin del mundo.

Mientras México prefiera aplaudir eventos como los quince años de Rubí, donde gracias a políticos, actores, bandas y grupos, el pueblo en general pueda ser movilizado, ¿qué nos sorprenden las elecciones donde ganan las tortas, los refrescos y las camisetas? ¿Cómo extrañarnos de nuestra situación si lo más importante es estar entretenidos que informados? Mucho pan y circo para el pueblo.

Triste, triste México. Tan cerca de Rubí y tan lejos aún de la realidad de 2017.

Pero esto es tan solo mi opinión.


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