Alejandro Amado / Primera Plana

Morelia, Michoacán.- La visita del Papa Francisco a Morelia marcó la vida de los católicos Michoacanos.

Mensajes de severa condena a los grupos de delincuentes que se apartan del camino de paz; de reproches a los malos gobernantes, omisos y corruptos; de solidaridad con las mujeres, los niños, los enfermos y los migrantes, se escucharon en cada uno de sus discursos.

Mil personas esperaban la llegada del Papa Francisco en el Aeropuerto Benito Juárez de Morelia el 16 de febrero, su primer punto de contacto con este pueblo profundamente católico.

En las calles y recintos sedes, varios millones aguardaban la llegada del pontífice.

Por unas horas Morelia fue la capital del mundo católico.

Después de su mensaje en Catedral, 20 mil personas, principalmente religiosos, presenciaron la misa en el Estadio Venustiano Carranza donde el líder católico usó el báculo de Vasco de Quiroga. Más tarde comió con el cardenal Alberto Suárez Inda.

Ya casi al atardecer llenó a reventar el Estadio Morelos, 50 mil jóvenes se reunieron. “No seas egoístas” fue la nota; la euforia rebasó a los presentes que sacaron de sus casillas al Santo Padre al casi derribarlo en la búsqueda de una selfie.

Cientos de comerciantes lamentaron que las expectativas creadas sobre la visita del jerarca no se cumplieran y muchos registraran pérdidas económicas; algunos comerciantes llegaron a vender sus vehículos pensando que obtendrían ganancias razonables, pero sólo obtuvieron pérdidas, el espacio habilitado para visitantes en Policía y Tránsito estuvo semivacío.

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