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Los datos duros disponibles indican que Michoacán registra avances en el combate a la delincuencia organizada y que, por lo tanto, van a la baja los delitos considerados de alto impacto. La mejora es paulatina, pero ha sido constante durante el año que termina, según las estadísticas del Consejo Nacional de Seguridad Pública (CNSP).

Eso reflejan los números objetivos; los elementos subjetivos, en tanto, también son alentadores: contra lo que se percibía en los primeros meses del año, al cierre de 2016 podemos afirmar que la percepción ha mejorado y que, poco a poco, la entidad se despoja del estigma que tanto daño hizo en los pasados diez años.

¿Por qué decimos lo anterior? Porque si nos atenemos a que política y mediáticamente percepción es realidad, las sensaciones en el imaginario social no pueden ser otras que las que reflejan los medios -incluyendo las redes sociales-, y resulta que llevamos meses, por lo menos desde marzo de este año, escuchando y leyendo que Michoacán ya no está entre los primeros lugares de los índices nacionales de homicidios dolosos, secuestro y extorsión, por mencionar algunos de los que más impactan en el ánimo ciudadano.

Pero más allá de esa máxima de la cultura política mexicana, de la que participan sobradamente los medios, lo único cierto es que hoy vemos, escuchamos y leemos información y datos duros, contundentes: en homicidios dolosos, vamos a la baja; lo mismo que en secuestros, en extorsión y en robo de vehículos. !Vaya!, hasta en presencia de grupos delincuenciales hegemónicos (cárteles de la droga, pues) Michoacán hoy ya no es tema principal.

Esa es la realidad que refleja la información disponible con datos duros, objetivos y medibles. Esa es la realidad que se refleja en los medios -otra vez, incluyendo a las redes sociales- y eso, por supuesto, que también es percepción.

Fuera de los estereotipos impuestos en el régimen político mexicano, la psicología social no escapa a la dialéctica de los hechos y de las cosas. El resultado, para el que sabe de comunicación, es lo inevitable: la realidad siempre termina por adueñarse de la percepción.

Lo real no es abstracto, la percepción sin información real, siempre lo es.

Pero en fin. Como no se trata aquí de proponer un debate sobre comunicación política, lingüística, la dialéctica de lo concreto y psicología social, concluyamos: la realidad es que en Michoacán los delitos de alto impacto van a la baja. Es es lo real. Y la percepción también lo es.

Lo leyó usted en primeraplananoticias.mx

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