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Alejandro Amado / Primera Plana

Morelia, Michoacán.- El cardenal Alberto Suárez Inda realizó un balance del año que está terminar. Recordó el gran acontecimiento que fue la visita del Papa Francisco y pidió atender el llamado que hizo a no acostumbrarse al estado de las cosas. Llamó redefinir la escala de valores, pidió generar empleo estable y salarios dignos, pues todos quieren trabajar con el Gobierno, y este no tiene la capacidad de sostener una burocracia que muchas veces es improductiva.

“El gran reto es que ajustemos nuestra escala de valores, vivir de forma insaciable no nos lleva a la felicidad. Necesitamos que haya un salario digno, que haya trabajo estable. Desgraciadamente en Michoacán todos quieren trabajar con el Gobierno porque no hay empresas y el Gobierno no tiene la capacidad de contratar y de pagar a toda una población que muchas veces no es tan productiva, porque hay mucha burocracia que simplemente elabora proyectos por tener en qué entretenerse.

“Hace falta una cultura de la honestidad, pues hay quienes quieren percibir sin trabajar, y hay quienes quieren robar y matar para tener. Es un escándalo la diferencia enorme que hay entre quienes tiene cada vez más, y la mayoría de la gente que tiene menos: en esto no se refleja un espíritu de justicia ni un espíritu verdaderamente cristiana.

Diócesis tienen retos ante violencia

Sobre la violencia que alcanzó a la Iglesia en Michoacán este año, afirmó que el sacerdote de Puruándiro no murió por algún tipo de odio a la fe católica sino que se trató de un robo de vehículo, “como el que le pudo pasar a cualquier persona”. Reconoció que diócesis como las de Tierra Caliente o los límites con Jalisco, tienen importantes retos frente a sí.

“Las diócesis que están en Tierra Caliente tienen retos particulares: Apatzingán, Lázaro Cárdenas, Tacámbaro, y también Zamora, aunque no es Tierra Caliente pero sí está muy caliente la frontera con Jalisco, con lo que llaman la pugna por los territorios. Aquí mismo en la capital muchas veces repercute lo que sucede al interior del estado”.

Puntualizó que los católicos y los no católicos deben comprometerse mucho más por la paz, la reconciliación y la atención a víctimas. Por tal motivo calificó como una bendición la llegada  monseñor Carlos Garfias, quien tiene experiencia en zonas conflictivas como Ciudad Altamirano, Acapulco y Ciudad Nezahualcóyotl.

Finalmente destacó la visita del Papa Francisco, dijo que se trató de “algo excepcional que no se había dado nunca, Morelia fue por unas horas la capital del mundo católico”. En ese sentido llamó a la feligresía católica a atender el llamado del Papa a no perder la capacidad de asombro, pues afirmó que “falta capacidad de reacción del bien para poder luchar contra el mal”.

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