Decía mi abuela que en martes 13, ni te cases ni te embarques ni de tu casa te apartes. Los michoacanos deberíamos pensar en la validez de este precepto. Parecería que la mala suerte, si es que realmente existiera, está a flor de piel. Ya no solo es el frío o la pobreza o el desempleo o la violencia o la falta de recursos o la ingobernabilidad o la corrupción de un sistema añejo… Es todo eso y más: es la deuda que agobia al estado de Michoacán y que no parece tener fondo ni solución; y menos con los funcionarios que nos representan.
Hace poco más de un año, a principios de octubre de 2015, Silvano Aureoles Conejo, al tomar posesión como gobernador constitucional de Michoacán, afirmó que en 2016 se liquidaría la deuda de corto plazo que tiene la entidad, misma que, en aquel entonces, ascendía a 13 mil millones de pesos, pasivos que tienen que ver con adeudos a proveedores y prestadores de servicios.
Igualmente, Aureoles Conejo señaló en esa ocasión que buscaría flexibilizar la deuda a largo plazo, que hace un año era de 17 mil 500 millones de pesos. Aseguró que esta negociación ya estaba aprobada por el Congreso y no habría problema.
En la misma conferencia de presa señaló que la deuda que es urgente revisar y afrontar era la contingente, misma que oscilaba entre los ocho mil millones y los 13 mil millones de pesos.
Pero el peor enemigo del gobierno de Silvano Aureoles son sus legisladores, especialmente los de la oposición. La respuesta de la bancada del PRI en el Congreso Local, en ese entonces fue de una contundente negativa a reestructurar las finanzas estatales, alegando falta de transparencia en la propuesta del ejecutivo estatal.
Los priístas que dieron la cara y pusieron la voz en ese momento, como representantes de la 73 Legislatura estatal, frenando una necesaria revisión de la situación de las arcas estatales olvidaron, en esos primeros momentos del gobierno de Silvano, que fueron ellos, como partido, quien hundieron al estado en deudas pues el gobierno anterior, emanado del PRI, no hizo nada en los 3 años, 7 meses y 15 días de gobierno irregular e irresponsable con Fausto Vallejo, Jesús Reyna y Salvador Jara al frente del ejecutivo estatal.
Un año después, se sigue en el mismo camino de renegociar las deudas estatales. Hace un par de semanas, a finales de noviembre de este año, Carlos Maldonado Mendoza, secretario de Finanzas y Administración, anunció que el gobierno del Estado ya tiene listo el decreto para solicitar la reestructura de la deuda pública. El monto que busca Finanzas renegociar asciende a más de 11 mil millones de pesos que están en 4 créditos.
Por esta razón, el lunes 12 de diciembre de 2016, la Secretaría de Finanzas y Administración del estado, como se consigna en nota publicada en Primera Plana Noticias (ver http://primeraplananoticias.mx/portal/gobierno-del-estado-presenta-plan-de-saneamiento-financiero/) envió al Congreso una propuesta para reestructurar la deuda pública estatal, con el objetivo de mejorar las condiciones de pago, contractuales y de liquidez, así como de impulsar el saneamiento de las finanzas.
Nuevamente la bancada del PRI local está a la expectativa de frenan cualquier negociación o reestructuración de la deuda michoacana. La diputada del tricolor Adriana Hernández Íñiguez es categórica al señalar que no firmarán “un cheque en blanco” respecto a la autorización de la reestructuración de la deuda que solicitó el Poder Ejecutivo, buscando darle largas a la revisión del documento en donde se solicita al Congreso su autorización para el caso (ver http://primeraplananoticias.mx/portal/congreso-no-firmara-cheque-en-blanco-a-gobierno-del-estado/).
La pregunta se torna necia: ¿Cómo sacar a Michoacán adelante, cuando las necesidades político-económicas del estado se ven frenados por sus propios legisladores? Como son los del PRI los que están, desde hace poco más de un año, boicoteando las propuestas de economía estatal de Silvano Aureoles al no permitir la renegociación de la deuda que mayoritariamente su partido adquirió en el cuatrienio anterior, el cuestionamiento obligado es pensar: ¿Qué ocultarán o qué intereses tienen? Alguien debería recordarles que el 2018 ya está a la vuelta de la esquina y quien se confía pierde. No vayan a salir con su domingo siete en martes 13.
Pero esto es tan solo mi opinión.







