El priista Víctor Silva Tejeda y el panista Marko Cortés Mendoza quemaron ayer incienso y regalaron a sus correligionarios cajitas de esperanza muy bien envueltas: ábranse dentro de cinco años, parece que dijeron ambos.
Porque a falta de trabajo partidista real y de presentación de metas y objetivos cumplidos, los dos -diputados federales, por cierto, a punto de cobrar cada uno 507 mil pesos por aguinaldo y bono navideño- invocaron el muy lejano 2021 para, según ellos, ganar la gobernatura de Michoacán.
¡Qué chafas molinos de viento se construyeron los dos muy bien remunerados diputados federales! Por supuesto Quijotes no son, ni Silva ni Marko, y si algún Sancho creen encontrarse por ahí, es porque no faltan los lambiscones sin quehacer, intrigosos oficiosos y enlaces partidistas que no son otra cosa que chismosos que llevan y traen.
Pero en fin. Sin hacer más caso a las miserabilidades partidistas y sus empequeñecidos cuadros y zánganos operadores -¿así se les dice, verdad?-, no hemos escuchado los michoacanos nada de nuestros diputados federales sobre el medio millón que se embolsarán este mes. ¿Qué hicieron para merecerlo?
De Cortés Mendoza sabemos casi todos los días a través de los medios de comunicación gracias al privilegiado cargo que le asignó su amigo Ricardo Anaya: la coordinación del los diputados federales del PAN. Pero nada más.
Como el resto de las fracciones parlamentarias, la pianista que el joven Marko encabeza ha dejado mucho que desear y deben altísimas cuentas a los mexicanos: ¿dónde están modificaciones fiscales e impositivas que prometieron impulsar? ¿Y el sistema nacional anticorrupción? ¿Y las severas críticas que les acaba de aderezar el secretario de Defensa Nacional por su inutilidad e incapacidad para distinguir siquiera entre seguridad interior y seguridad pública?
Pero eso si… A cinco años, él ya esta haciendo campaña por el gobierno del estado. ¡Qué bárbaro! Si lo piensa que no lo diga, y si lo dice que por lo menos piense.
Tal vez crea Marko que por ser uno de los escuderos del presidenciable Anaya se merece su medio millón. ¡A saber! Pero ya que invoca, mira y se proyecta hacia el 21: ¿de verdad cree que si mañana fueran las elecciones ganaría? Las encuestas que citó parece ser el espejo de una malvada bruja… “Espejito, espejito… Dime, ¿quién es el más bonito?”
De Silva Tejeda, ¿qué decir? No se rían los lectores, pero además de ser “presidente de territorio (sic) del PRI en Michoacán” y “trabajar todos los días en cada municipio para recuperar el gobierno estatal en 2021”, es secretario de la Comisión de Comunicaciones de la Cámara de Diputados e integrante de las de Movilidad, de Desarrollo Urbano y Movilidad, además de la de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación.
Y oigan ustedes: es parte del grupo de legisladores federales designados para continuar las investigaciones y dar seguimiento a los resultados del GIEI enviado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por los hechos ocurridos en Iguala, Guerrero, y la desaparición de 43 alumnos de la normal rural de Ayotzinapa.
Eso dice su “impresionante” hoja de servicios del Sistema de Información Legislativa… ¡No, pues sí! ¡Cómo no se va a merecer medio millón de pesos este flamante diputado federal que ocupa una curul gracias a la desproporcionada y vergonzante representación proporcional con la que los partidos pagan la disciplina de sus militantes!
Pues que siga mejor envolviendo buen sus cajitas. Y mejor que nos las abran… No vaya a ser que los priistas, ya encabritados, se den cuenta que están vacías, como vacías están las palabras de su “presidente de territorio”
Pero, gracias Marko y gracias Víctor. ¡Que boletines tan simpáticos se chutaron ayer!
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