Blanca Padilla

Morelia, Michoacán.- Las rodillas de María Auxilio Morales soportan el intenso dolor físico para llegar al Santuario y cumplir la promesa que le hizo a la Virgen de Guadalupe. Se impuso esa penitencia si su nieto, que nació prematuro, se salvaba. El milagro ocurrió, cuenta la mujer, y ahora viene a pagar la manda.
Entre plegarias y evocaciones, igual que María Auxilio avanzan hincados a ras de suelo decenas de fieles. Con las rodillas destrozadas, apenas unas delgadas cobijas los protegen del inclemente empedrado.
Son los peregrinos que empiezan a llegar al Santuario de Guadalupe a pagar mandas prometidas por milagros y favores concedidos. Mañana La Morena del Tepeyac estará de plácemes, se cumplen 485 años de sus apariciones a Juan Diego.
Aquí en el templo dedicado a la Virgen más venerada en México, la fe también también se expresa con dolor físico. Desde hace días comenzaron a llegar grupos de creyentes desde distintos puntos de estado a “saludar” y dar gracias a la Emperatriz de América. Así la nombró Juan Pablo II en uno de sus últimos viajes a México, cuando se declaró profundamente mariano y guadalupano.
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María Auxilio auxilio llegó por fin al Santuario de Guadalupe; sus rodillas dan cuenta del suplicio, pero eso y más soportaría menos los ocho días de gravedad qué pasó su nieto en el hospital. El bebé ahora está en casa al lado de su madre.
Acompañada de su suegra y sus dos hijas, Auxilio Morales vino de la colonia Torreón Nuevo y con su fe reflejada en el rostro dice que no le pesa el sacrificio físico, porque es más importante la vida de su primer nieto.
La familia Zavala tampoco oculta su devoción por Guadalupe. trajo una corona de flores naturales a la Virgen y vino vino a agradecerle “que les haya permitido regresar con bien” desde California a su natal Michoacán.
César Zavala, que trabaja en una empresa de transporte en Estados Unidos, ahora que terminó la temporada de obra en el “Norte” pudo volver con su familia y hoy aprovecha para dar gracias por las bendiciones recibidas.
A lo largo de la calzada Fray Antonio de San Miguel (San Diego), la fe se amalgama con la tradición. Los puestos de cañas invaden la zona del Santuario, lo mismo de trajes de inditos, guares y de comida para ofrecer a miles de fieles que llegaba a la fiesta patronal.

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