Foto: El Paíz

Madrid, España.- En un mercado de Birmania vendían una pieza curiosa como joya. Un paleontólogo chino la vio, sintió curiosidad por ella y la obtuvo, pues le interesó la rareza, que tenía el tamaño de un durazno.

Lida Xing, investigador de la Universidad China de Geociencias en Beijing, la estudió junto a su equipo y otros investigadores de Canadá y Reino Unido, y concluyeron que se trataba de algo impresionante:una cola con plumas de un dinosaurio de 99 millones de años, conservada en ámbar; y ahora es analizado por la revista científica Current Biology.

 “Me di cuenta de que el contenido era de un vertebrado, probablemente un terópodo, pero no una planta”, como creían quienes lo ofertaban, ha contado Xing a CNN. “No estaba seguro de que (el comerciante) realmente entendiera lo importante que era este espécimen, pero no subió el precio”, relata.

Los investigadores creen que la cola pertenecía a un terópodo no aviar.
Los investigadores creen que la cola pertenecía a un terópodo no aviar. R.C. MCKELLAR
Las plumas de la cola examinadas por los investigadores.
Las plumas de la cola examinadas por los investigadores. R.C. MCKELLAR

El periódico español El País, publicó que en su trabajo, los autores sugieren que la cola, de 3,7 centímetros, era marrón castaño en la parte superior y blanco en su parte inferior. El fragmento conserva ocho vértebras de lo que creen fue un ejemplar de dinosaurio emplumado. Según sus exámenes, pudo pertenecer a un terópodo juvenil no aviar, un grupo de dinosaurios que incluye a los velociraptor y tiranosaurios. El estado de Kachin, en el noreste de Birmania, donde se encontró el espécimen, ha sido productor de ámbar durante 2.000 años.

“Esta es la primera vez que encontramos material de dinosaurio preservado en ámbar”, afirma el coautor del artículo Ryan McKellar, del Royal Saskatchewan Museum en Canadá, que también incide en la importancia que tendrá este hallazgo para el estudio de la evolución de las plumas.

McKellar asegura que la anatomía de la cola indica que pertenece a un dinosaurio emplumado y no a un pájaro adulto. Las principales características que le llevan a esta conclusión son la longitud de la cola, la forma de las vértebras, y el hecho de que las vértebras no se fusionan en una estructura de varilla-como lo hacen en las aves.“Si tuvieran un ejemplar en la mano habría sido del tamaño de un gorrión”, ha explicado a The Guardian.

Entre los restos analizados hay huesos fosilizados, músculos o piel momificada. Los investigadores creen que el animal se quedó atrapado en la resina de árbol que formó el ámbar.

 


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