+ Ochoa Reza ya tiene casa de 10 mdp en Altozano
+ Pisa terreno para la candidatura a senador
+ Denuncia contra Fausto, solo en discurso
+ De justicia, Jesús Reyna debe estar libre

Por Martha Elba Torres Martínez

El 3 de septiembre, que vino Enrique Ochoa Reza como presidente nacional del PRI, amenazó con venirse a radicar a Morelia, su tierra natal.

Y lo cumplió.

Ya tramitó el cambio de domicilio de su credencial de elector y tiene su casota de diez millones de pesos en Altozano. Regularmente juega golf con Paco Medina, quien se tiene que trasladar en su avión privado desde Estados Unidos. Los grandísimos amigos.

Pero ¿desde  cuándo tanto amor por su tierra? Seguramente desde que el presidente Peña Nieto lo llamó para hacerse cargo del PRI y hablar de su futuro político.

Construir escenarios en torno al proyecto Ochoa Reza, no resulta complicado. Tan sencillo como ubicarlo en el 2018 como candidato a senador. Diputado federal sería muy poca cosa para un dirigente nacional del partido.

Y aquí no hay más que dos hipótesis: encabezar la fórmula con Daniela de los Santos o Adriana Hernández; ambas diputadas locales y federales. Ya traen dos elecciones de mayoría que en estos tiempos es un capital muy valioso.

O la vía plurinominal por la V Circunscripción. Lo más conveniente para Víctor Silva Tejeda, a quien Peña Nieto le jugó gacho con la candidatura a gobernador en 2015. Pero al Presidente ya no hay que creerle ni el bendito porque en cualquier chico rato se la vuelve a hacer.

Pero cualquiera que sea la aspiración inmediata o las posibilidades de Ochoa Reza para comenzar a trabajar para el 2021, le convendría también darse de vez en cuando unos baños de pueblo en la Morelia de “abajo”, por las jodidas colonias o los concurridos portales. De otra manera, seguirá siendo fuereño.

Y me quedo con las serias dudas de Martín Julio Aguilar sobre los beneficios que pueda arrojar al PRI, la cacería de goberladrones, punta de lanza de la campaña de posicionamiento como líder nacional, de Ochoa Reza.

El 16 de noviembre que estuvo en Zacatecas, negó que haya alguna denuncia ante las comisiones estatal o nacional de Justicia Partidaria, en contra del ex gobernador Miguel Alonso Reyes. Lo que confirmó es la revisión a los casos presentados en contra de Roberto Borge de Quintana Roo y César Duarte de Chihuahua, y que promueven la suspensión de sus derechos de militantes en tanto se realizan las investigaciones por parte de las autoridades.

De acuerdo a la versión escrita de la entrevista al presidente nacional priísta, le preguntaron:

“¿Cómo es que todavía no está instalada esta Comisión Anticorrupción? ¿Qué hará entonces la Comisión de Honor y Justicia en el caso de Miguel Alonso, que es señalado por actos de corrupción?”.

Y respondió:

“En el caso de la Comisión Nacional de Justicia Partidaria ya está analizando los casos que han sido propuestos ante la Comisión o ante las comisiones estatales y sigue en estudio los casos de Quintana Roo y de Chihuahua…”.

Y sin que se lo preguntaran, agregó:

“… y ha habido avisos que habrá un caso también en Michoacán”.

Evidentemente se refería a Fausto Vallejo. Porque Salvador Jara nunca se afilió y Jesús Reyna tiene suspendidos sus derechos al encontrarse en proceso judicial.

Pero regresamos a lo mismo. En los hechos, no hay nada. Solo en el discurso de Ochoa.

Lo confirma el hecho, de que seis días antes –el 10 de noviembre- se apersonó el ex gobernador en la sede nacional de su partido, para ponerse a las órdenes de Arturo Zamora, presidente de la CNJP. Contó Vallejo Figueroa a través de su cuenta de Facebook –y no hay por qué no creerle-, que le notificaron que no hay nada, hasta ese momento, en contra de él.

Me comentan personas cercanas al ex gobernador, que han sido varias las ocasiones en que el ex mandatario ha buscado una reunión con el presidente del CEN del PRI, pero no recibe contestación. Entonces, Ochoa no lo quiere ver, pero cuando puede, habla de él e insiste que en septiembre que estuvo en Morelia, “recibí distintas expresiones del priísmo michoacano sobre procedimientos que van a iniciar en contra de Fausto Vallejo”. Esto dijo el 31 de octubre a Carlos Loret de Mola.

La autoría se le atribuyó a un grupo de diputados locales y éstos lo han negado. Vamos para dos meses y medio y nada.

Pero ya es cuestión de tiempo y conforme avance el proceso de renovación de cuadros en Morelia y el Consejo Político Estatal…

***

Y a propósito de Jesús Reyna. Lleva dos años y 8 meses en prisión, acusado por la PGR, pero maquinado por Alfredo Castillo, por el delito de delincuencia organizada en su modalidad de fomento al narcotráfico.

En los más de 30 años que tengo en el periodismo, había conocido personas siniestros y perversos, pero Castillo se vuela la barda. Es la maldad pura en dos patas.

A Reyna, por el famoso video, Castillo lo señaló de cómplice de los ‘Templarios’ y hasta intentó endilgarle la masacre de limoneros de Nueva Italia, que el 10 de abril de 2013 fueron a hablar con él a Cuatro Caminos para pedirle garantías en el corte del limón, pues los malandros lo impedían a punta de metralleta. De regreso a su comunidad y custodiados por policías federales, les dispararon. Mataron a 14 pobres campesinos.

También ordenó el entonces comisionado presidencial, que le investigarán hasta entre los calcetines para culparon de enriquecimiento ilícito. Es más, sus testaferros mediáticos –quienes se suponía eran amigos de Reyna- llegaron a escribir sobre supuestas veinte propiedades que le encontraron.

Era otra mentira más de Castillo, como aquella de los ‘Templarios’ comeniños.

Pero a lo que voy, es a la justicia intencionalmente lenta y chueca, para unos y para otros no.

Porque, mientras a Chucho lo vimos en el video notoriamente incómodo y respondiendo con monosílabos, al Gerber Vallejo, echándose unas chelas, fumando y hasta pidiéndole a ‘La Tuta’ su aval para crear su propia “empresa” en Morelia.

Al hijo del exgobernador le echaron solo el delito de encubrimiento, por lo que la libró rápido y hasta le devolvieron la multa, cuando a Jesús, delincuencia organizada en modalidad de narcotráfico, así que en el proceso del que muy poco o nada se sabe porque los abogados lo llevan con sobrada discreción, la PGR tuvo que demostrar fehacientemente, la comisión de este delito y que Reyna se dedicaba al narco, lo que es totalmente absurdo.

Y la pregunta del millón: ¿si los videos del Gerber fueron invalidados para acusarlo de delincuencia organizada, por qué no se invalida el único video donde aparece Jesús Reyna y que no demuestra que son cuates ni cómplices de nada?

Si hay justicia en este país, bajo el Nuevo Sistema, Chucho Reyna ya debería estar libre.

A Castillo, la justicia divina por tanta maldad…

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