LOS AGUINALDOS Y LAS NEUMONÍAS DE CARSTENS
Diciembre es el mes en que más dinero reciben los empleados cuyos trabajos tienen prestaciones como el aguinaldo. También es el mes donde la mercadotecnia nos obliga a gastar más, mucho más para estar a la altura de las fiestas religiosas y poder adornar la casa, ofrecer grandes cenas y tener muchos regalos. Es una época donde el flujo económico sube, los negocios hacen su agosto y el mexicano se endeuda, gestando la cuesta de enero y febrero. La inflación de 2017 se cuece durante diciembre por los gastos de la época y por la incertidumbre y volatilidad del peso mexicano frente al dólar en aras de la entrada de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos; y en este contexto, de absoluta inestabilidad económica, el presidente del Banco de México (BANXICO), Agustín Guillermo Carstens Carstens, renuncia a su puesto para ir como gerente general del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por sus siglas en inglés).
Como siempre, en medio de la crisis nacional, donde nos enfrentamos a una posible devaluación económica enorme, peor que la de 2008, en donde los expertos en economía hablan de una depreciación del peso de tres cifra, huyen las ratas. Huyen para pasar de pagadores a cobradores de deudas.
Dice Agustín Carstens que desde su nuevo empleo seguirá sirviendo a México. También dice que presentó su renuncia desde ya pero se mantendrá al frente de BANXICO hasta junio de 2017 y tomará posesión de su nuevo cargo en agosto del año entrante. Que mientras, sigue a cargo de la deuda y de la estabilidad del peso mexicano. Pero sus miras ya están en las grandes ligas financieras y no en los banquitos de un país emergente.
¿Traición a la patria? ¿Traición de servidor público? ¿Traición a la economía nacional? No faltará el puritano que diga que sí ni el liberal que diga que no. Lo que sí es cierto es que el anuncio de su renuncia al BANXICO en medio de la inminente crisis económica del país, donde el presidente Enrique Peña Nieto enfrenta su peor momento de popularidad y la caballada para el 2018 ya empieza a desatarse; además, animada por la entrada de un gobierno populista de extrema derecha en los Estados Unidos, le propina un golpe certero a nuestra estabilidad. Una neumonía más a México en medio de las gripes internacionales.
La renuncia de Agustín Carstens no tiene vuelta de hoja. Una lectura simplista es que el peso no le importó y sí apostó por un mejor puesto internacional, situación que desde el 2011 venía buscando cuando se postuló para ser director del Fondo Monetario Internacional, puesto que perdió por lo que reculó al BANXICO. Hasta ahora.
Es cierto que las decisiones dentro del Banco de México se toman de manera conjunta entre 5 personas, donde Agustín Carstens es una más; pero en su calidad de presidente del organismo financiero más importante del país, sus decisiones y sus acciones son de absoluto peso completo y afectan a toda la nación, desestabilizándola justo cuando la tormenta es inminente.
Seguro que en enero y febrero del año entrante, después de la toma de posesión de Donald Trump en Estados Unidos, cuando la inflación mexicana se pueda disparar al 10 o al 15%, el peso rebase las 25 unidades por dólar, los insumos se vean afectados por las posibles decisiones económicas que se toman a nivel internacional mediante la desaparición o, por lo menos los ajustes, al Tratado de Libre Comercio de Norteamérica, al aún presidente del BANXICO señalará que todo son ajustes y que la culpa es nuestra por no ahorrar durante las fiestas decembrinas. Como siempre, la culpa será del pueblo y no del gobierno y sus funcionarios quienes están más preocupados por sus carreras personales que por servir a un país. Pero la culpa no es del indio sino de quien lo hizo compadre.
Ahora que si usted es de los afortunados que tiene ya su aguinaldo depositado pues tenga conciencia de que 2017 será un años en donde nuestra economía, la micro, que es la de su bolsillo, como la macro, la del país completo, se tambaleará en todos los sentidos y hará aguas por todas partes. Así que si va a gastar, no gaste de más y piense en el futuro inmediato. No vaya a ser que a usted le dé una neumonía mientras que a Agustín Carstens solo le dé una gripita económica.
Pero esto es tan solo mi consejo.
Discover more from Primera Plana MX
Subscribe to get the latest posts sent to your email.




