La semana que pasó fue verdaderamente ofensiva para los mexicanos. Y la ofensa vino de los partidos políticos y de quienes se ostentan como “representantes populares” en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.
No se salva ninguno. Ni siquiera el partido Morena de Andrés Manuel Lopez Obrador, que pregona a los cuatro vientos que si ganan la presidencia de la República en 2018 serán austeros hasta la médula. En fin, el caso es que para cerrar el año, los 500 diputados nos costarán a todos la cantidad de 253 millones 500 mil pesos. Cada uno, entre sueldo, aguinaldo y “apoyo” para su personal: 507 mil pesos, libres de polvo y paja.
Eso se supo gracias a una filtración periodística, pero ahora faltaría saber cuanto recibirán los senadores, los diputados locales, los regidores, los asambleístas de Ciudad de México y, faltaba más, los funcionarios de los tres niveles de gobierno en todo el país. ¡Qué horror! Imaginemos: si nomas a los diputados federales se les va a destinar 253 millones 500 mil pesos. ¡Estamos fritos! Así, no hay ni habrá dinero que alcance.
Ya ni hablar de las revelaciones de este fin de semana. Otra cachetada a los mexicanos: las casas de los Duarte representantes del “nuevo PRI”. Javier, el veracruzano, con un palacete de más de 200 millones de pesos, y Cesar, el de Chihuahua, con departamento de súper lujo en la siempre lastimada y estigmatizada Ciudad Juárez.
El colmo de nuestra desgracia es que esos que se dicen nuestros “representantes populares” y que se embolsarán mas de medio millón de pesos nomás en diciembre, son los mismos que se ufanan de estar “legislando” lo que será el sistema nacional anticorrupción. ¡Mejor que no ‘legislen’, no vaya a ser que el año que entra cobren el doble sólo por aprobar leyes, que además resultan a su conveniencia!
Y si Lopez Obrador se quema junto con sus diputados morenos (¿o alguien puede creerles que ya en el poder serán austeros), muy parejos van el panista Ricardo Anaya y el priista Enrique Ochoa Reza.
El del PAN ha de decir: ‘bueno, que mis cuates del partido también tengan para pagar casas en Atlanta -o donde quieran- y lleven a sus hijos a vivir y a estudiar inglés afuera del inseguro Mexico’. Así de seguro y firme, como luce en sus spots. Y el del PRI, ¡bueno!, del dirigente tricolor ya hemos dicho que su discurso anticorrupción suena tan disparatado como el OVNI que cautivó a los patzcuarenses hace unos días.
De los demás, hay que reconocer que la perredista Alejandra Barrales tuvo la decencia de pedir a sus correligionarios que cedieran a sus altos emolumentos navideños (¡oh, si existe Santa Clos!). Ninguno la peló, pero hizo el intento. De la chiquillada, pues que decir… Mmmm. A si, que Dante Delgado y su MC andan buscando una imagen estilizada para dizque llegar a los jóvenes.
Si, que horror. Mejor ni imaginemos nada. La realidad, tal cual, nos deja estupefactos.
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