Alejandro Amado / Primera Plana

Morelia, Michoacán.- Ante los escenarios de una posible cancelación o renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), Carlos Ortiz, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas y Empresariales (ININEE) de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo (UMSNH), planteó que es urgente fortalecer el mercado interno, pues se avecinan tiempos económicos difíciles, en los que se puede esperar por lo menos una crisis y hasta escenarios de desabasto como los que han ocurrido en Venezuela.

Aunque enfatizó que ve inviable una cancelación, manifestó que definitivamente es necesario revisar el tratado comercial, pues su firma no se hizo en las mejores condiciones para México, especialmente en el apartado del agro y manufacturas importantes o industrias incipientes, que se vieron colapsadas, como la del calzado, la textil, del papel y del cuero.

Expuso que de cualquier forma una renegociación implicará invariablemente un déficit comercial, lo que generará endeudamiento y devaluación, y previno que se puede esperar por lo menos una crisis que puede llegar a niveles de desabasto como los que ha tenido Venezuela.

“Tenemos un comercio internacional deficitario para México, lo que recurrentemente nos lleva a una devaluación. Así es como más o menos funciona la lógica de la devaluación: a mayor dependencia vamos a ver como nuestra moneda se vuelve más vulnerable, más débil. Cuando se devalúa la moneda, suben los precios”, explicó.

RENEGOCIACIÓN DEBIÓ HACERSE HACE 10 O 15 AÑOS

“La renegociación es un tema que debiera haberse puesto sobre la mesa hace al menos 10 ó 15 años. La negociación para México fue muy desventajosa cuando en su momento Salinas de Gortari y su grupo lo negociaron. Empezamos a notar enseguida las consecuencias de los déficits con la devaluación”, expuso el investigador nicolaita.

Enfatizó que el tratado comercial se tiene que renegociar a partir de las fortalezas, buscando proteger las debilidades, sobre las cuales se debe trabajar para que dejen de serlo.

“Querer parar de golpe el TLCAN puede ser algo que tenga efectos desastrosos. Existe la posibilidad de que se frene pero seguramente habrá una revisión. No se puede quedar así. La tendencia a nivel mundial es a proteger las economías nacionales. Es poco viable que se cancele, pero sí que se renegocie, aunque hemos tenido varias sorpresas en estos últimos años, como el asunto del Brexit o las tendencias de popularidad política en Europa”, dimensionó.

DESIGUALDAD EN PRODUCCIÓN AGRÍCOLA, ESLABÓN DÉBIL

El académico Carlos Ortiz expuso que el campo es uno de los sectores más débiles, “pero porque tenemos un campo muy diverso. Tenemos un campo altamente competitivo, que son lo que exportan fresas, guayabas, aguacates; tenemos el campo que se dedica a comerciar regionalmente, y tenemos el campo que es prácticamente de autoconsumo”, describió el investigador.

Explicó que el problema en el agro es que el tratado comercial fue pensado para política exterior, por lo que los beneficios son para los productores agrícolas que exportan, de manera que cuando llegan los productos más económicos de otro país, como el maíz, los productores nacionales se ven perjudicados. En esos casos es cuando el Estado mexicano aplica políticas para subsidiar a los otros dos grupos de productores agrícolas, que son la mayoría, pormenorizó.

“En la renegociación hay que fortalecer a los productores regionales, medianos y pequeños, para que sean más eficientes, rentables y competitivos. Y entonces hablamos de regularizar sus áreas. Creo que en el campo hay mucho qué renegociar”, sugirió.

MANUFACTURAS NACIONALES FUERON APLASTADAS POR EL TLCAN

En el caso de las manufacturas mexicanas también hay mucho qué renegociar, afirmó Carlos Ortiz, pues las industria textil, del calzado, del cuero, del papel, se vieron muy afectadas con la entrada del TLCAN, pues llegaron empresas que prácticamente aplastaron a las nacionales y luego las absorbieron.

Enfatizó la necesidad de fortalecer a la innovación tecnológica de las manufacturas mexicanas para vender productos que estén a la altura de los productos extranjeros, o bien traer a empresas extranjeras que echen a andar sus capacidades tecnológicas pero que se eslabonen con las industrias nacionales.

“Lo que pasó con el Tratado de Libre Comercio es que quebró toda la industria del calzado de Guanajuato y de Jalisco; ahí había un corredor muy importante, y sobrevivieron muy pocas empresas. Luego vinieron empresas extranjeras, se instalaron y contrataron a gente que ya estaba capacitada pagándoles menos”, recordó.

FORTALECER EL MERCADO INTERNO, LA ALTERNATIVA

Cabe recordar que el comercio exterior de México está 80 por ciento relacionado con la economía estadounidense; en contraste la economía norteamericana sólo se relaciona en un 14 por ciento con la mexicana.

En este contexto, el académico indicó que la alternativa es fortalecer el mercado interno, pues en el contexto internacional hay una tendencia a robustecer las economías nacionales abandonando los bloques regionales, como ya sucedió con el Brexit, la salida de Gran Bretaña de la Unión Europea y el ascenso de políticos de ultraderecha en grandes economías.

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