La conformación en Michoacán de un grupo de investigación altamente capacitado para combatir el secuestro es una buena señal que debe tener un doble impacto: por un lado, la disminución del delito y la desarticulación de grupos dedicados a esta actividad; por el otro, el fomento de la cultura de la denuncia en el estado.
No se entiende el uno sin el otro, y eso lo debemos tener muy claro como comunidad. De ahí la trascendencia de contar con corporaciones cada vez más profesionales, pues a la larga redundará en mayor confianza, certidumbre jurídica y seguridad, indispensables en cualquier sociedad democrática.
La amplia explicación que ayer dio a primeraplananoticias.mx el titular de la Unidad Especial de Combate al Secuestro (UECS) de la Procuraduría General de Justicia, Rodrigo Gonzalez Ramirez, se enmarca en esa perspectiva: los integrantes de la UECS han recibido capacitación del FBI estadounidense así como de especialistas en el tema de Alemania, Francia y Colombia, todo en el marco de las exigencias y objetivos de la Coordinación Nacional Antisecuestros (Conase) y de la Iniciativa Mérida.
¿Que no es la panacea? Tal vez no, por supuesto, pero al haberse convertido el secuestro en nuestro país uno de los delitos más perturbadores y dañinos para la percepción de la colectividad, si resulta alentador que, en este caso Michoacán, diseñe y aplique estrategias concretas y de resultados medibles en el combate a ese flagelo.
Importante, además, que se conozcan de estos esfuerzos institucionales y mecanismos de cooperación, pues si de mejorar la percepción se trata, resulta indispensable que los gobernados se enteren con oportunidad de lo que hacen los gobernantes y se conozcan los avances de los planes y programas que se llevan a cabo, más si se trata de la inseguridad, convertido desde hace años en uno de los problemas más sentidos para los michoacanos en particular y para los mexicanos en general.
En tal sentido van dirigidos algunos de los comentarios del titular de la UECS, sobre todo cuando advierte que falta aun mucho para cantar victoria. “Aún no festejamos nada, pues consideramos que no hemos ganado la batalla, aunque si hemos dado pasos importantes”, expuso.
En este orden de ideas, los resultados que se han obtenido desde el año 2014, cuando se crea la UECS, a la fecha, pueden ser relativos y podrían llamar al debate sobre si ha disminuido efectivamente el índice de secuestros -como señala no solo la UECS sino el Consejo Nacional de Seguridad Pública- o bien lo que ha bajado es el número de denuncias de las víctimas y sus familias.
Hoy, creemos, no es en los números y estadísticas donde debe concentrarse la atención, sino en el intento de tener una corporación de investigadores y policías mejor capacitados y con mayores armas para combatir a los grupos de la delincuencia organizada que han hecho del secuestro y la extorsión un verdadero infierno para sus víctimas.
Y si el resultado que sigue es el de mayor confianza ciudadana y el aliento a la cultura de la denuncia, habremos dado un paso agigantado en la lucha contra la delincuencia y la impunidad.
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