José Cacho
Morelia, Michoacán.- Sus niños están enfermos; casi con seguridad, ellos lo estarán pronto.
Ocurre afuera del Hospital infantil. El frío arrecia y ellos deben soportar en el campamento instalado a un costado. Se resguardan como pueden en las casas de campaña. Las han reforzado con cartón, tarimas y lonas de plástico para evitar que la lluvia moje sus pocas pertenencias.
En medio del campamento hay una pequeña ermita dedicada a la Virgen de Guadalupe. Es el único rayo de esperanza en ese entorno. A ella le confían en que sus niños y niñas mejoren.

El campamento está compuesto de alrededor de 40 tendidos. Mantas, cobijas y chamarras, aunque escasas, ayudan. A veces algunos buenos samaritanos llegan con más ropa o alimento. Les faltan recursos para regresar a sus casas o sobrevivir en el campamento, aseguran.
Una mujer sale del área de Urgencias. En su rebozo lleva una cría. Otra mujer la aborda y le regala unas chamarras. Los demás aseguran que está más necesitada que ellos, pues apenas con lo que pudo llegó a Morelia.
Hermelinda, oriunda de Guerrero, emigró a Yurécuaro con su hermanas e hijos. Tenía una semana en el pueblo cuando a uno de sus sobrinos de tan sólo 9 meses le pico una araña en la pierna.
Por la urgencia acompañó a su hermana hasta a Morelia, sólo con un rebozo y su hijo menor de 8 meses. Su sobrino está sedado para evitar el dolor. Los doctores han diagnosticado malas noticias: la picadura desencadenó una infección que podría causar la amputación de la pierna.
Hermelinda está preocupada. No tiene dónde refugiarse del frío, ya que no cuenta con 30 los pesos que piden para rentar una casa de campaña por una semana ni tiene la ropa ni el abrigo para proteger a su hijo. Dicer que ella ya ni siente hambre; lo único que quiere es ver a su sobrino sonriente pues apenas empezaba a caminar.
Comenta que no cuenta con el recurso para volver a Yurécuaro para trabajar y mandar dinero a su hermana, y que si su sobrino llega a fallecer o quedar mal de por vida ella estará muerta en vida.

A un costado del recinto hospitalario avanza la construcción del albergue que servirá para alojar a estos familiares. La construcción comenzó desde julio de 2016. La obra reinició en agosto pasado luego de ser suspendida por un riesgo sanitario.

Pero aún no hay refugio. Mientras tanto, entre oraciones y esperanzas que nunca mueren, así viven los familiares a la espera de una pronta recuperación de sus infantes.








