Primeros efectos Trump, de los que nos pegan en lo inmediato, a todos los mexicanos: nuestra moneda se desplomó a un mínimo histórico de 20.80 pesos por dólar. Si los pronósticos del Banco de México se cumplen, la próxima semana el tipo de cambio estará en casi 22 pesos por dólar.

Primeras reacciones: Rudolf Giuliani, uno de los principales asesores del ahora presidente electo de Estados Unidos, no cede: el muro se hará, si no en lo inmediato, pero se hará. “Es un promesa de campaña que se cumplirá”, amenaza el histórico ex alcalde de Nueva York, famoso por sus políticas de cero tolerancia a la delincuencia.

Más reacciones: históricas protestas en varias ciudades estadounidenses contra el próximo jefe de la Casa Blanca. La Torre Trump termina con 65 detenidos; por la noche ya se concentraban miles en el Times Square de Nueva York y otras diez ciudades para seguir con las manifestaciones de repudio al empresario del discurso xenófobo.

“Son un puñado de llorones”, los descalifica el mismo Giuliani.

Sí, todo es histórico. Inesperado y doloroso. Triste espectáculo mundial a tres años de empezar la tercera década del siglo 21.

Y en medio de este huracán ¡oh desgracia nacional! La selección de fútbol de México se mete esta noche al estadio de Columbus, Ohio, a vérselas contra su similar de las barras y las estrellas.

¡Carajo! Lo histórico en estas cosas también nos parte la madre: cuatro juegos son el antecedente inmediato en eliminatoria mundialista y las cosas no pintan nada bien: 2-0 nos la han recetado sin piedad; o sea, cuatro partidos y ocho goles a favor para los gringos y cero para nuestros ratones verdes.

Sí, es fútbol, simple deporte que nada tiene que ver con la patria ni con la nación. Sí, es el negocio del Mundial futbolero el que está en juego… Sí, lo que quieran, pero… Pero resulta que no: los aficionados mexicanos que se cuentan en millones no lo ven así: sufrirán y llorarán, la desazón será infinita el fin de semana si los gringos nos vuelven a pegar en el fut.

¿Y los jugadores? A los 22 convocados al tricolor, ni hablar, les pesará el efecto Trump. Es más, podría arrollarlos. Ya de por sí, la historia poco les favorece. Y del juego, estrictamente del juego, mejor ni hablar: no hay antecedentes que nos hagan suponer que los verdes hoy son favoritos en la cuatro veces maldita cancha de Columbus.

¿Servirá de algo el psicólogo español que se contrataron? ¿Importa que el técnico Juan Carlos Osorio y el capitán Rafael Márquez se hayan vacunado ayer advirtiendo que ellos van a jugar y no a hacer política?

Tienen razón. Ellos no hacen política, pero bien saben y así lo aceptaron, serviría mucho darle a los mexicanos, a los de aquí y a los de allá, una alegría.

¡Ojalá! Y a ver si de algo sirven las terapias. Y que no les tiemblen los pies… El frío no es pretexto.

En frío es para el resto de los mexicanos, los de aquí y los de allá.

Lo leyó usted en primeraplananoticias.mx

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