Foto: ACG

EGOÍSMO POLÍTICO

Una cualidad de los políticos mexicanos es el egoísmo. En todos los sentidos. Son seres cerrados, marrulleros y, casi siempre, políticamente correctos, que es lo más incorrecto para la sociedad. Especialmente en lo que respecta a sus ideas o propuestas. En lugar de sumar y multiplicar, restan y dividen.

Si político X tiene una buena idea pero no forma parte del sistema, por ser opositor o de oposición, el gobierno en turno no lo incluye jamás como alternativa; y a la propuesta, una de dos: o la deja morir o se la apropia y, si funciona, se alza el cuello. Si no funciona, es culpa de todos menos de ellos.

Una de las propuestas que se trae periódicamente a la agenda política moreliana y más como una tendencia que como una realidad es la que tiene que ver con Capula y el proyecto de convertirla en Pueblo o Tenencia Mágica.

Cuando Alfredo Ramírez Bedolla era candidato, en 2015, para la alcaldía de Morelia por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) el proyecto Capula era una de sus banderas importantes, misma que viene promoviendo en diferentes foros, desde que era perredista, hace por lo menos un lustro.

Su argumento: catapultar la economía de la tenencia a partir de potencializar “el hecho de que es el único pueblo del estado de Michoacán que cuenta con región de origen para tres tipos de artesanías: la alfarería punteada, la loza tradicional y las catrinas de barro”, que es lo que la hace más famosa.

En el contexto de la visita de estado y pastoral que realizara el papa Francisco a Morelia, en febrero pasado, Alfonso Martínez Alcázar, presidente municipal de Morelia, hizo público su deseo de no quitar el dedo del renglón de convertir a Capula en tenencia Mágica, señalando en el boletín de prensa 271/2016 publicado por el 17 de febrero.

Tres meses después, en el 10 de mayo de este año, la encargada del turismo del municipio, Thelma Aquique Arrieta, señaló que “el proyecto para convertir a la tenencia de Capula en Pueblo Mágico tiene un 70 por ciento de avance y en los primeros días de junio se presentará el proyecto integral a la Secretaría de Turismo (Sectur) federal” (ver nota completa en Primera Plana Noticias en http://primeraplananoticias.mx/portal/estamos-cerca-de-convertir-a-capula-en-pueblo-magico-ayuntamiento-de-morelia/).

Sin embargo, seis meses después, en octubre, Aquique Arrieta “adelantó que será hasta el mes de noviembre de este año que se entregará a la dependencia federal todo el expediente que incluye los 10 puntos que se requieren para ser evaluado por un comité y posteriormente sea considerado a recibir el nombramiento de Pueblo Mágico”.

El caso es que, como todo proyecto que tiene un origen diferente al gobierno en turno, todo es dimes y diretes.

El ejemplo es Capula, por estar en el contexto de Día de Muertos; pero hay cientos de proyectos durmiendo el sueño eterno que no verán su realización o que se quedarán en expedientes y boletines y declaraciones. Todo con tal de no incluir a quienes ya tienen el trabajo hecho o por lo menos adelantado.

Si el gobierno mexicano, todo; si los políticos mexicanos, todos, pensaran que su trabajo es para beneficio del país o de su comunidad o región, antes que un currículum para ellos, México funcionaría mucho mejor. Pero como todos quieren jalar agua solo para su molino, la rebatinga de propuestas y la posibilidad de mandar al congelador otras, es acto cotidiano.

Y si a esto le sumamos la corrupción, el moche, el cochupo, la mordida, la tajada que siempre se han de llevar como parte de sus “honorarios” extras, los funcionarios públicos (concepto que es, en sí mismo, una perogrullada: todo funcionario es, por definición, público) hacen evidente que solo trabajan para sus propios intereses y jamás los del pueblo.

Esto también hace evidente su egoísmo.

Pero esto es tan solo mi opinión.

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