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Redacción.

Morelia, Michoacán.- En general, la perspectiva de quienes trabajamos en prensa cubriendo el 14 Festival Internacional de Cine en Morelia es contradictoria. Para algunos, especialmente para los de televisión, es la oportunidad de salir de sus foros pero siempre se quejan de tener que estar cargando cámaras y tripiés.

Para los de radio, la experiencia se torna un reto pues hablar en un medio solo sonoro de un elemento visual no siempre es fácil; para los de prensa escrita como para los de portales digitales y los fotoperiodistas, es la oportunidad de estar a la caza de talentos y levantar la mejor nota.

Todos coinciden en que también es una oportunidad para estar junto a los amigos del gremio y poder compartir una cerveza pero, por sobre todo, es el momento perfecto para darse un agasajo de películas. Sobre todo si se está acreditado para ello.

Foto: Archivo
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La barrera del lenguaje.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas, por lo menos en lo que respecta a la cobertura en Michoacán. Uno de los grandes problemas que los reporteros locales enfrentan es que no siempre pueden dialogar con artistas o realizadores extranjeros por no tener posibilidad de entrevistarlos en inglés o francés; por eso la mayoría acosa a los realizadores mexicanos, no solo por ser de casa sino por las barreras idiomáticas.

Claro que hay obvias excepciones (ver entrevista de Vladimir Aburto a Clara Casagrande) pero es una generalidad. Por eso, Daniela Pastrana, de Periodistas de a Pie, insiste en que el periodismo nacional es limitado e intuitivo: por falta de capacitación y profesionalización.

– ¿Realmente es malo el trabajo que hacen los periodistas que cubren el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM)?

No, no es que sea malo. Solo cubren los eventos de forma intuitiva. Lo saben hacer y lo hacen bien, incluso hay algunos que muy bien pero no deja de ser un trabajo superficial.

Esto se da porque no hay una especialización verdadera en el medio. Los periodistas lo mismo cubren cultura, como en este caso, el FICM, que en otros casos al gobernador o a los empresarios o a mil cosas. No solemos tener en las redacciones nacionales un equipo especializado en temas legislativos, por ejemplo, que no solo haga notas sino que tenga capacidad de hacer una agenda hacia dentro del periódico o revista o portal digital que proponga otras lecturas o nuevos temas. Por eso todos los medios cubren lo mismo y más o menos de la misma forma.

 Edgar Ramírez Protagonista de la pelicula "Manos de Piedra" y Jonathan Jakubowicz en rueda de prensa. Foto: ACG
Edgar Ramírez Protagonista de la pelicula “Manos de Piedra” y Jonathan Jakubowicz en rueda de prensa. Foto: ACG

– ¿Qué se necesita para poder lograr esta especialización en las redacciones, Daniela?

Es un problema multifactorial. Lo mismo tiene que ver con los sueldos que se pagan, que no permite la especialidad y sí la explotación de la nota y del reportero multinotero; tiene que ver con el perfil profesional de los reporteros: ¿Qué estudian o estudiaron?, ¿Cuáles son sus intereses profesionales dentro del ámbito de la información?, ¿Cuáles son sus referentes profesionales?, ¿Qué tanto leen material relativo a la fuente que les corresponde.? Muchos compañeros solo van a levantar lo elemental de la información pues las más de las veces no entienden a profundidad el tema, sobre todo cuando son temas ríspidos o complicados.

Lo que se necesita es que exista una complicidad verdadera y positiva entre los medios y los reporteros en cuanto a su compromiso de prepararse en temas coyunturales. Que el de deportes realmente sepa de deportes; como el de cultura que sepa de arte, cine, literatura, fotografía, o el de economía entienda de valores, inflaciones, impuestos y Productos Internos Brutos. Es responsabilizarnos en nuestra fuente o tema cotidiano. Es profesionalizarnos desde la academia y la auto formación.

– ¿Quieres decir que tenemos todos que pasar por alguna facultad de periodismo para poder ser periodista?

No tanto así, pero casi. Uno de los temas tabúes entre periodistas es que cualquiera pude serlo. No se necesita estudiar para ello; así que de un plumazo de declaración se borran las escuelas de periodismo o de comunicación o letras. Pero, tampoco es tan falso: con un poco de voluntad, cualquiera puede ser un buen periodista. Allí está Gabriel García Márquez, que estudió pero no terminó la carrera de leyes; Oriana Fallaci que estudió medicina o Ryszard Kapuściński que era historiador. Tenemos el caso de Vicente Leñero, que era ingeniero… y así, mil y mil ejemplos.

La escuela sirve para dar profundidad, visión, perspectiva del mundo. La cosa es cómo se aprovecha la escuela, pero ese es otro tema.

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– Regresando a la cobertura del FICM, ¿cuál es tu apreciación general?

“Es buena la cobertura, como te decía antes, pero sí hay que diferenciar que el gustar del cine no te hace experto del cine, como lo mismo se puede dar en los deportes o en casi cualquier tema. Saber cocinar no te hace chef. Es lo mismo.

Muchas de las reseñas o entrevistas o reportajes o notas que inundan los medios por la cobertura mediática del FICM, cuando son de medios nacionales, son notas de banqueta: básicas, elementales. Bien estructuradas, si quieres, pero sin profundidad. Hay que revisar qué dice la prensa extranjera sobre el mismo tema: no digo que todos pero la visión, el abordamiento de la información son diferentes. La mayoría de ellos, especialmente si vienen de Europa o de Estados Unidos, son periodistas que se han dedicado solo a la cobertura de festivales de cine. Lo mismo se van a Cannes que al Sundance o a Berlín. Saben cómo se mueven estos eventos y saben qué es lo hay que ver y lo que no. No desperdician recursos ni tiempo. Van a lo que van y no están a la búsqueda de notitas.

Esa es la gran diferencia. El aprovechamiento de recursos. El aprovechamiento de capacidades”.

– Como un resumen de todo ello, Daniela Pastrana, ¿cómo calificarías, desde tu experiencia, la cobertura del FICM por los medios locales?

“No me hagas eso –y ríe a carcajadas–. Le pondría en una escala del 1 al 10, un 15”.


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