La respuesta del presidente nacional del PAN, Ricardo Anaya, a sus impugnadores dentro del partido fue contundente: ni adelantará sus tiempos para hacer públicas sus intenciones de buscar la candidatura presidencial en el 18, ni dejará el cargo para dejarle el campo libre a los calderonistas que van por la postulación de Margarita Zavala.
El revire del joven político queretano no pudo ser más elocuente: la vistió con un nuevo spot en el que se luce con sendos ataques contra “el corrupto PRI” y “las locuras de Andrés Manuel Lopez Obrador”. Si, esos spots que mucho calan en el ánimo de los calderonistas y que tantos puntos le ha dado en las encuestas, en nivel de conocimiento y de aceptación. Ni más ni menos.
Los anayistas, que no son pocos ni dejados, tienen claro una cosa: el principal argumento de quienes le exigen dejar ya la presidencia del CEN panista es claramente rebatible: el grupo calderonista no puede exigir “piso parejo” en el proceso interno, cuando lo que realmente quieren es allanarle el camino a la ex primera dama y anular cualquier competencia; además, el michoacano carece de autoridad política y moral para alegar democracia partidista, ya que cuando despachó en Los Pinos, al más puro estilo priista, sometió al PAN a los caprichos y designios presidenciales.
Aquí decíamos el lunes pasado, cuando se conoció la primera de las dos cartas que se han hecho públicas en contra de los “abusos” de Anaya, que las aspiraciones presidenciales de éste podrían provocar un choque de trenes en las vías azules y que la película que habían empezado a filmar para su regreso a Los Pinos podría terminar en tragedia. Y apenas cuatro días después, se escuchan los tambores de “guerra”.
Guerra declarada por la candidatura presidencial; división y confrontación, cuyas repercusiones se podrán evaluar una vez que haya concluido el proceso de nominación, allá hacia finales de 2017, y se abra el periodo obligado para sanar las heridas.
La comisión que se anunció ayer para atender las peticiones de los panistas inconformes con Ricardo Anaya, será un mero adorno. Conformada, en su mayoría, por cuadros militantes que ven con buenos ojos la gestión del queretano, más parece el grupo con el que los calderonistas habrán de definir las reglas del proceso interno en los próximos meses.
Descartado poner sobre la mesa la renovación en el CEN. No por ahora. Así es de que lo podemos apuntar: el llamado “joven maravilla” será la “peor pesadilla” para el calderonismo.
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