Juan Antonio Magallán / Primera Plana
Apatzingán, Michoacán.- El modelo propuesto por el Constituyente de 1814 dista mucho de haberse cumplido, pues la sociedad actual aún padece las consecuencias de la pobreza y la desigualdad. Urge la consolidación de una sociedad igualitaria, pero no bajo el recurso de la violencia, sino promoviendo la solidaridad al prójimo, tal como lo hiciera José María Morelos hace 202 años, manifestó la diputada priísta Adriana Hernández Iñiguez, oradora oficial del acto cívico conmemorativo del 202 Aniversario de la firma del Decreto Constitucional para la Libertad de la América Mexicana.
Durante su discurso, la legisladora local recalcó que el estado de Michoacán vive bajo el constante reclamo del respeto al libre tránsito, la propiedad privada y la integridad de las personas, “lo que no abona a favor del desarrollo económico, el cual requiere para su existencia de la seguridad que sólo pueden y deben ofrecer las autoridades competentes”, expresó.
En ese tenor, señaló que la Constitución de Apatzingán es vigente en tanto documento libertario para la nación y las personas que la conforman, pero también porque llama a hacer del respeto a la ley una norma de convivencia civilizadora.
Recalcó la grandeza de Morelos, consistente en la capacidad que poseyó para soñar el futuro y pavimentar un camino institucional.
“José María Morelos fue un grande entre sus contemporáneos, pues planteó por primera vez la ruptura con España, convocando así a la edificación de una nación propia para los mexicanos”, recordó.
Hernández Iñiguez apuntó que la Constitución de Apatzingán preveía el reconocimiento y el respeto al derecho de propiedad privada, y contemplaba el establecimiento de tribunales de residencia, los cuales conocerían de aquellas causas enderezadas en contra de funcionarios públicos.
“Visto así, el modelo de Apatzingán hubiera sido generador de ciudadanía, pues por un lado establecía prerrogativas de corte liberal y garantías para hacerlas valer, mientras que, por el otro, sujetaba a las personas al imperio de las normas, finalidad que no pudo ser cumplida tras haber pagado con su vida Morelos el desafío que le impuso al Imperio Español”, añadió.
Finalmente, la diputada opinó que si bien Morelos recurrió a la violencia para cambiar al sistema político que imperaba en la Nueva España para lograr sus fines, al final de sus días terminó aborreciendo la violencia y murió contrariado por los males que había provocado la rebelión por él encabezada.







