Malas noticias para México y para el mundo: la demagogia y la belicosidad de Donald Trump le siguen dando oxígeno político y el resultado del tercer debate seguro será un aliento para quienes lo han encumbrado hasta este momento, crucial para la comunidad de las naciones, a 20 días de los comicios estadunidenses.
No cabe duda que su falta de contenido y claridad en las ideas que expresa lo empequeñece frente a su contrincante demócrata Hillary Clinton. Ahí no tiene nada que hacer y en un balance serio, no sólo de estos debates -ayer, el tercero y último en la Universidad de Nevada- sino de toda la campaña, debería ser declarado perdedor.
Pero el problema es que ahí no están las claves del proceso electoral que concluirá el próximo 8 de noviembre. Hoy las claves, peligrosamente, están en la demagogia, en la descalificación, en la oferta mesiánica, en la confrontación racial y en la exaltación de sentimientos xenófobos con tufo fascistoide.
Peligrosa también, la idea que tiene el candidato republicano de la política y de los medios de comunicación: todos los que no están de acuerdo con él son complotistas, corruptos, peligrosos. Con esa visión, la descalificación a priori de las instituciones de su país y del proceso electoral: a pregunta expresa del moderador rechazó comprometerse a reconocer el resultado de la elección. “Lo dejo en suspenso”, dijo. Una pedrada, un duro golpe para la historia estadounidense y su presumida democracia.
Enemigo declarado de México, nos ve como ‘semillero’ de capos; en su terquedad, no quita el dedo del renglón: construirá un muro fronterizo para detener el tráfico de drogas y el paso de “ilegales” criminales y asesinos.
Y se retuerce en su anti mexicanismo: de ganar el 8 de noviembre, pondrá sobre la mesa la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte para reconvertirlo a conveniencia de su país.
Irrita por eso el recordatorio de la visita de Trump a México y su encuentro con el presidente Enrique Peña Nieto. Sobre el muro, aseveró la demócrata, Trump fue a México y “se ahogó” frente al mandatario mexicano con quien ni siquiera tocó el tema.
Sembrando intriga, intervino el republicano: Peña es un “buen hombre” con el que se entendió bien. Mala cosa.
Más del debate en Las Vegas: duro encontronazo en el tema del aborto. Trump conservador y agresivo frente a la señora Clinton, a la que acusó mentirosamente de criminal, por “apoyar” la interrupción del embarazo incluso en el noveno mes de gestación. La demócrata con temple: es un asunto de salud pública; no es un problema de moral. A la basura las mentiras, por lo demás.
Otro acalorado intercambio en el caso de la relación con Rusia y su presidente: Trump es una marioneta de Vladimir Putin y por eso lo quiere en la Casa Blanca. La marioneta es usted, reviro iracundo el republicano, porque el ruso “es más inteligente” que ella y que Barack Obama en Siria y Ucrania. “Y si nos lleváramos bien con Rusia podríamos atacar al Estado Islamico”.
En fin. La rispidez dominó en el encuentro. Difícil para Clinton, evidentemente, debatir con un bravucón.
Molestos al final los dos. No hubo saludo. Molesta y desconcertada Clinton; cara de pocos amigos la de Trump.
La conclusión: nada está definido. Trump se mantiene y lo mantienen. Malas noticias para el mundo; pésimas noticias para México.
Lo leyó usted en primeraplananoticias.mx
Discover more from Primera Plana MX
Subscribe to get the latest posts sent to your email.







