¡¡NI UNA MENOS!!

El 19 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Lucha Contra el Cáncer de Mama. Durante todo el mes, instituciones públicas, privadas, redes sociales, escuelas, universidades y en todo lado posible se llena de lazos rosas como un recordatorio solidario. Inútil si no se toman medidas reales y fácticas. Una imagen colgada es nuestro muro o en nuestra casa o lugar de trabajo no cambia la cantidad de muertes que esta enfermedad produce.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada 30 segundos en algún lugar del mundo se diagnostica un cáncer de mama. Es el tumor más frecuente en la población femenina de la cual solo un 6% puede padecer cáncer de mama antes de los 30 años y es más probable en mayores de 40 y más aún, si se tiene algún factor de riesgo, aunque en los últimos años el cáncer de mama afecta a mujeres sin distinción de edad y es el segundo tumor maligno más frecuente en las mujeres a nivel mundial.

El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó el año pasado un estudio sobre la situación nacional frente a este problema. Una de las primeras conclusiones que se saca de ello es que es un problema de gran morbilidad por un aspecto cultural: no estamos acostumbrados a la prevención. Solo cuando enfermamos vamos al médico.

Según este mismo documento del INEGI (se puede consultar en Web en http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2015/mama0.pdf)

“…durante 2013, el cáncer de mama es la principal causa de morbilidad hospitalaria entre los tumores malignos para la población mexicana de 20 años y más (18.7 por ciento); tres de cada 10 mujeres son hospitalizadas por dicha causa, y aunque en los varones apenas representa 0.7% de los ingresos hospitalarios por tumores malignos, desmitifica la creencia de que esta enfermedad sea exclusiva de las mujeres.”

Siempre la mujer ha sido un sector vulnerable y vulnerado que hasta recientes fechas brincó a la palestra pública y a la agenda política para convertirse en un sector que clama por protección ante problemas de salud, de violencia social, de violencia intrafamiliar, acoso y otras muchas situaciones que afronta y afrenta.

Un colectivo en la ciudad de México autollamado Las Morras levantó un video en YouTube, el pasado 6 de mayo de este año y al momento de escribir este texto, el miércoles 19 a las 11 de la noche, tenía un millón 264 mil 619 visualizaciones. Y solo han pasado 5 meses (véalo en https://www.youtube.com/watch?v=qIk5fWw0Xps).

En él recorren las calles de la CDMX encarando a los hombres que les hacen comentarios acosadores y, en todos los casos, las personas no tienen nada que decirles de a verdad.

Una de ellas, en entrevista publicada en El Universal seis días después de la publicación de su video en YouTube, señaló que:

“Destapamos una alcantarilla de lo peor que hay en México. La homofobia, el clasismo… Nos llaman negras, gordas, sirvientas, y son homofóbicos, misóginos y sexistas, todo lo destapamos.”

Basta corroborar lo anterior leyendo los comentarios que hay bajo el video. Desde los aplausos hasta las detracciones; desde la información sesgada hasta llamarlas feminazis; desde decir que está sobreactuado hasta el escarnio. Solo por ser mujeres, valientes mujeres que demostraron lo que de cotidiano sucede en las calles de México.

México es un país donde el feminicidio está en los primeros lugares de crímenes cometidos. Aproximadamente, seis mujeres son asesinadas diariamente. En el periodo comprendido entre 2007 y 2012 se cometieron mil 909 feminicidios, aunque el número es inexacto y aproximado pues no hay denuncia, sea por temor o presión. Entre 2011 y 2014, la tasa de feminicidios creció cinco veces, pasando de 2.4 a 3.2 por cada cien mil habitantes. Según el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, entre 2012 y 2013 fueron asesinadas 3 mil 892 mujeres; de este total, solo el 613 caso se investigan y solo el 1.6% tiene alguna acción legal.

De acuerdo a la ONU, en caso de feminicidios, México ocupa el lugar 16 a nivel mundial.

Nos faltan muchos programas verdaderos en el país para detener la violencia de género. Nos falta mucha cultura, como sociedad, para madurar, tanto en mujeres como en hombres, para reconocer la igualdad de los géneros. Nos falta mucho valor como sistema para encarar, desde lo legal, sin importar qué digan las iglesias, el derecho a la decisión sobre su cuerpo por parte de las mujeres. Nos falta mucho, desde la educación, para no asustarnos por la enseñanza de la sexualidad y no confundir genitalidad con erotismo o perversión.

Nos falta mucho. Llenar el país con moñitos rosas como un acto de solidaridad por las mujeres muertas por cáncer de mama está bien. Pero hay que cambiar la mentalidad de la autoexploración y no confundirla con masturbación. Hay que mejorar las condiciones médicas de los institutos de salud pública para que estén a la altura de la problemática.

Hay que gritar en voz en cuello ¡¡Ni una menos!! por las que mueren por enfermedades prevenibles como por las que sufren violencia de género de parte de sus padres, sus hijos, sus parejas o el primer imbécil con testículos que las agrede en la calle o en su centro de trabajo.

Nos falta mucho. El moñito rosa no salva vidas. La actitud sí.

Pero esto es tan solo mi opinión.

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