Los cambios en el gabinete estatal que el lunes se darán a conocer y que ayer empezaron a trascender, irán acompañados de nuevas estrategias del gobernador Silvano Aureoles para enfrentar las crisis que asoman en sectores tan sensibles como la seguridad pública y la educación.
No puede ser de otra manera. No tendría ningún caso sólo cambiar de nombres en las dependencias que el mandatario ha considerado deben reforzarse e incluso replantear su operación externa e internamente.
En el caso de la seguridad se espera un verdadero sacudimiento, toda vez que la ola de delitos que se ha desatado en algunos municipios michoacanos y los hechos vandálicos que han protagonizado presuntos grupos de normalistas, maestros de la CNTE y comuneros han vuelto a poner a la entidad entre las más inseguras del país, como advirtió en un mensaje nacional la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), que en la víspera demandó un plan emergente para nuestro estado, junto con Veracruz, Tamaulipas, Guerrero y Sinaloa.
Empiezan a ser muchas las presiones y las demandas, tanto dentro como fuera del estado, y como advertíamos en este espacio en los días previos a su primer informe de Gobierno, Silvano Aureoles entró al momento político en el que tiene que analizar, evaluar y definir si los hombres y las mujeres que eligió para integrar su gabinete tienen el perfil y la experiencia que se requieren para encarar un escenario económico, político, social y de seguridad cada vez más complejo y difícil.
Silvano tiene clarísimo que si no mejoran los índices de seguridad y, sobre todo, no cambia la percepción que se tiene sobre la situación en la entidad, cualquier esfuerzo que haga para atraer inversiones y alentar el turismo nacional y extranjero, naufragará en el mar de la desconfianza y la incertidumbre.
Además, políticamente sería catastrófico para el mandatario no corregir lo que haya que corregir, reforzar lo que haya que reforzar y cambiar lo que no ha funcionado, lo que ha fallado y a quienes no han cumplido cabalmente con lo que se les ha encomendado.
Y si en seguridad es urgente el rediseño de estrategias, ya no se diga en el sector educativo, cuyo rescate es una prioridad establecida por Silvano, tanto por razones sociales, como por la imperiosa necesidad de sanear las finanzas estatales.
Pero ahora sabemos que la pérdida de rectoría en el sector y el desorden enquistado en el mismo por las omisiones y complicidades del pasado, ya no sólo es un problema meramente educativo y un lastre en las finanzas estatales, sino que ha degenerado en un factor que contribuye a la inseguridad, la violencia y el temor entre la ciudadanía, además de haberse convertido en un elemento más que inhibe la inversión, el turismo y el mercado interno de la entidad.
Son, pues, demasiados los retos y complicado el escenario. Por eso los cambios que el lunes se harán oficiales; por eso las nuevas estrategias, y por eso el replanteamiento en la operación del gobierno.
Las presiones empiezan a ser muchas; las respuestas tienen que ser inmediatas.
Lo leyó usted en primeraplananoticias.mx

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