FOTOS: Gustavo Vega

+ Omisos los 3 Poderes, frente a normalistas

+ Tuvieron que sentar a Poncho; a Isabel Maldonado la “renunciaron”

+ ¿Por qué tan calladito el cardenal sobre el móvil de la muerte del cura?

+ Un tema de transparencia, abrir reuniones con CUL, normalistas y CNTE

Le sigue lloviendo duro al gobierno de Silvano Aureoles por la violencia criminal y social que ha vuelto a atrapar a Michoacán, aunque el mandatario insista en lo contrario.

Y ya no es un tema de percepción. Es una realidad indiscutible. La guerra feroz entre las bandas criminales para apropiarse del estado y el terrorismo desatado por la CNTE y sus esbirros, los normalistas, trae la indignación social al límite.

Los espacios de opinión de medios locales y nacionales del lunes 3 y las redes, fueron el fiel reflejo de ese dejo de impotencia y coraje social por la liberación de los últimos normalistas detenidos en la más reciente jornada de quemas de vehículos muy al estilo de los narcobloqueos.

Fuertes los editoriales, como el de Primera Plana “¿Y si también ganara Michoacán?”; titulares como el de 24 Horas: “La impunidad, el sello de Michoacán”, que da cuenta de los 300 normalistas que han sido detenidos en los últimos dos años en sus “travesuras” –de mi cosecha- y ninguno consignado, o La Razón: “Queman camiones de 2 mdp… y salen con mil de fianza”.

Y con distintas palabras y tono, todos le echan la culpa al Ejecutivo, léase, al gobernador y titulares de Seguridad Pública y Procuraduría de Justicia.

Y sí y no. Porque no es el único responsable.

La liberación de normalistas a las pocas horas y días de sus detenciones, siempre es esperada y la razón es simple: los delitos que se les imputan no son graves para el Código Penal del estado. ¿Y quiénes hacen las leyes? Pues los diputados. Entonces también son responsables de que estos delincuentes sean liberados.

Para empezar, los menores de edad son inimputables y los delitos por los que se les abren las carpetas de investigación –mal hechas, acusan los jueces– siempre son por daño en las cosas, privación ilegal de la libertad, robo calificado y ataques a las vías de comunicación.

El artículo 208 del Código Penal se refiere al “robo de uso”, que fue inventado precisamente como parte de las minutas con la CNTE, para que no los metieran a la cárcel:

“Al que se le imputare el hecho de haber tomado una cosa ajena sin consentimiento del dueño o legítimo poseedor y acredite haberla tomado con carácter temporal y no para apropiársela o venderla, se le aplicará de seis meses a tres años de prisión, siempre que justifique no haberse negado a devolverla, si se le requirió a ello. Además pagará al ofendido, como reparación del daño, el doble del alquiler, arrendamiento o intereses de la cosa usada”.

Evidentemente este artículo está rebasado por la realidad, pues se roban vehículos para incendiarlos y cometer otro delito: ataques a las vías de comunicación (bloqueo de carreteras); se niegan a devolverlas y lo demuestra el hecho que aun mantienen más de 45 unidades en su poder.

El artículo 204 considera robo calificado grave, con pena de hasta diez años de prisión cuando: “I. Se ejecute con violencia en las personas; (…) V. Se ejecute por una o varias personas armadas o que utilicen o porten otros objetos peligrosos”.

Los normalistas siempre cargan machetes, palos y bombas molotov.

El Capítulo VIII del Código Penal, se refiere al daño en las cosas doloso. Artículo 228: “A quien dolosamente destruya o deteriore una cosa ajena o propia en perjuicio de otro, se le impondrá las siguientes consecuencias jurídicas: “(…) IV. De tres a siete años de prisión y de seiscientos a mil días multa, cuando el valor del daño exceda de setecientas cincuenta veces el salario mínimo”.

Por tanto, la multa que debió aplicar el juez, en el caso de estos últimos 8 normalistas presos, de acuerdo al inciso IV –obviamente por el valor de un autobús-, habría sido de 43 mil a 72 mil pesos y no mil pesos, lo que confirma que el Poder Judicial también solapa este tipo de delincuencia.

Y reproduzco la experiencia que compartió un conocido en Facebook, Nicanor Cruz, a propósito de las quemas del pasado fin de semana (con corrección ortográfica):

“Crónica de una toma anunciada. El día de hoy, a las 5 de la tarde, viniendo de Morelia, me tocó la mala suerte de, al pasar por el libramiento de Tiripetío, me salieron entre las malezas, como 30 muchachos con el rostro cubierto y me bajaron de mi vehículo dándome ordenes que les entregara las llaves. Pues ni modo, tuve que acceder “voluntariamente” enseguida venían trailers en ambos sentidos los cuales los detuvieron. Por órdenes de un tipo, los muchachos los atravesaron para tapar totalmente ambas vías, observando (el tipo) a dos metros cómo proceden: ¡bájense hijos de puta y entréguenos las llaves, les vamos a incendiar sus putos carros! Acto seguido, sacaron unos picos en forma de martillos y empezaron a romperles las llantas delanteras de los trailers ante las súplicas de los choferes, que ellos también eran pueblo, pero les valió madre. Gozaban de lo que hacían por órdenes de un sujeto. Temí por mi integridad, pero venía un convoy de soldados con rumbo a Pátzcuaro y ordenaron limpiar el camino para pasar. Me entregaron a mi y al del tráiler, las llaves para mover los vehículos. Y eso fue lo que nos salvó. El tráiler con las llantas ponchadas y en puros rines, arrancó y yo pues le di las gracias a Dios porque pude recuperar mi carro. Y seguí detrás del tráiler que no paró en puros rines hasta escapar del peligro. Pensé que los militares venían a quitarlos, pero no, nada más despejaron el lugar para pasar. Después los de la Marina igual, y sin hacer nada por retirarlos (a los normalistas). Durante más de una hora, todo igual, ninguna autoridad presente. En lo alto apareció un helicóptero, pero nada más. Gracias a Dios llegue a mi hogar, dándome cuenta que no hay autoridades que nos protejan. Estamos sin gobierno”.

Y no es un tema de percepción, el caso de este amigo, sino la realidad indiscutible.

Pero estamos en que el Poder Judicial también tiene su parte de responsabilidad en esta anarquía social, por las sanciones tan leves que impone y las míseras fianzas que impone. En los hechos, nunca hemos sabido que reparen el daño de particulares, ni al patrimonio del estado cuando se trata de patrullas, otros vehículos oficiales e inmuebles.

El mismo Jesús Sierra, del Consejo Implementador del Nuevo Sistema de Justicia Penal, lo dijo, en la rueda de prensa de esta semana: “los muchachos salen libres por que los delitos no son graves”.

Y regreso a lo mismo. ¿Quiénes hacen las leyes? Los diputados. ¿Y quién tiene la obligación de integrar correctamente las carpetas de investigación? El Ejecutivo a través de la Procuraduría ¿Y quiénes deben aplicar con rigor las leyes ante la reincidencia? El Poder Judicial. ¿Entonces?

Al cierre de esta entrega me enteré que es un hecho la reforma al 208 del Código Penal para agravar el robo de uso, y estos desgraciados no se salgan con la suya.

Y no es mi propósito dar ideas, pero verán como la CNTE comenzará a mandar a solo menores de edad a quemar camiones, por ser inimputables. Al tiempo…

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Y viene al caso lo que sucede en Morelia.

En la edición 568 del semanariolosperiodistas.mx del 19 de agosto, publique una entrevista con el secretario de Seguridad Pública, José Antonio Bernal, en la que reconoció que el alcalde Alfonso Martínez Alcázar, por interés económico, decidió irse por la libre en materia de seguridad y que la comunicación y coordinación con las instancias federales y estatales, prácticamente eran nulas.

Y dijo textual: “nosotros le ayudamos para que a través de la coordinación, se generen condiciones de seguridad para todos los ciudadanos. Pero si en un momento, la capacidad que tiene el municipio a través de los mandos, no es determinante y los índices delictivos siguen aumentado, entonces tendremos que cambiar la estrategia”. Es decir, la intervención federal al municipio.

Un mes después y luego que el presidente Enrique Peña Nieto anunciara los 50 municipios más inseguros, entre ellos Morelia, el 22 de septiembre, Silvano y su gabinete de seguridad ya tenían sentado a Martínez Alcázar.

La reunión no fue nada tersa. Le demostraron que su estrategia no funcionó. Y con el general Felipe Gurrola presente, la advertencia fue clara: se coordinaba o se coordinaba. Por eso, le renunciaron a la comisaria Isabel Maldonado que se sujetó más a los caprichos de su jefe –el alcalde-, que a la obligación que debía prestar con las otras instancias. Por eso también, se reactivó el patrullaje intensivo de la Policía Michoacán y la Federal en la capital…

Lo más patético, es que a pesar de la millonada que se gasta en medios, la realidad, también en este caso, es indiscutible.

Les recuerdo que con un padrón electoral de 530 mil electores, Alfonso Martínez ganó la presidencia municipal en 2015, con apenas 68 mil votos, es decir, apenas el 12 por ciento. O de otra manera: solo uno y medio de cada 10, confiaron en él.

Así llegó hace un año y así estaba hasta este septiembre, según la Encuesta Nacional de Seguridad Urbana hasta ese mes, del INEGI: 82 por ciento de los morelianos considera muy poco o nada efectivo su gobierno y solo 17.6 por ciento lo ve como muy o algo efectivo, sobre temas fundamentales como delincuencia, baches y vialidad.

Aun así, esta semana, tuvo la desfachatez de asegurar que la incidencia delictiva ha disminuido entre 30 y 70 por ciento. Me cae que ya se le zafó el tornillo…

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Pero a otro que ya también le brincan las canicas en la azotea, es al presidente Peña.

Y es que para locos. Solo a él se le pudo ocurrir mandar a ex policías, como Alfredo Castillo a la Conade y ahora, a Carlos Hugo Castellanos Becerra, a organizar el “Señorita México”.

A ver. ¿Qué sabe este sujeto de certámenes de belleza? ¿De maquillaje y pasarela?

Esta bien que regrese… pero lo que se llevó junto con toda la corte del ex virrey de Michoacán…

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Y la neta del planeta. Yo no me trago la versión que dieron las autoridades sobre el asesinato del cura José Alfredo López Guillén.

Que fue un “asunto de convivencia”, dijo a unos medios el procurador José Godoy Castro. A otros, que fue por “diferencias de creencias”. A uno más, que “tres personas convivían, tuvieron diferencias, se agredieron y el asunto se salió de control, con los resultados que todos conocemos”.

A ver. El curita se reunió en su casa, durante cuatro horas con dos jóvenes de buen ver y no malos bigotes. Si nos atenemos a que tenían distintas creencias, ¿de qué hablaban? Pues la charla debió estar muy amena porque hasta mandó pedir cena para cuatro. ¿Y qué tomaron? ¿agüita o vinito de consagrar? Y a menos de que los chavos sean seguidores de Bin Laden y de Al Qaeda, una convivencia haya terminado en golpes y muerte.

Me van a perdonar, pero no. Algo más fuerte y siniestro pasó en la casa del párroco de Janamuato, la tarde/noche del 21 de septiembre.

Y es tan inconfesable, que el cardenal Alberto Suárez Inda y sus obispos tan indignados por tanta inseguridad y violencia, ya cerraron la boca. Y lo escribo, porque el propio Godoy Castro dijo que el prelado siempre se le tuvo al tanto de las investigaciones como de las confesiones de los presuntos…

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¿Ya vieron qué benéfico para la transparencia, rendición de cuentas y democracia, es que se ventilen ante la opinión pública, las reuniones que sostienen las autoridades con los grupos de presión?

Me refiero al ejercicio del rector nicolaita Medardo Serna, con los CULeros. Por primera vez, en tantísimos años que tengo reporteando en Michoacán, por primera vez la prensa estuvo en las reuniones y se pudo videograbar la altanería con que se conducen los fósiles.

¡Claro que nunca se sientan a dialogar! Para ellos, ¡es todo o nada! Pero ya quedaron exhibidos como lo que son. Ojala el ejemplo cunda, y el secretario de Gobierno, Adrián Solís, ponga

reflectores a sus reuniones con la CNTE y normalistas. Eso si sería transparencia y no cuento chino…

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LA COMIDILLA

La transformación de Víctor Silva Tejeda en chico rudo. Ahora sí vemos a un dirigente estatal del PRI en movimiento y al único de los siete diputados federales con la camiseta bien puesta y al ritmo que marca Enrique Ochoa Reza. ¿Qué están haciendo los otros? Nada más cobrando y sacando para su cosecha. Pero eso sí, ya los veremos bien meneados para las candidaturas…

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