Manos negras en la UMSNH
El diálogo entre la Rectoría de la UMSNH y el movimiento de rechazados (atizado por las casas de estudiantes) no ha fructificado, las alternativas se acotan y el conflicto amenaza con convertirse en una situación de crisis que podría rebasar a la comunidad universitaria y obligar a la intervención de la fuerza pública para recuperar los planteles cerrados desde hace ya más de un mes.
La ex secretaria técnica de la Nicolaita y actual diputada local por el PRI, Rosa María de la Torre, ahora sí que puso los puntos sobre las íes cuando se refirió a los peligros que rondan la casa de estudios: los grupos de izquierda radical y de extrema derecha cancelan cualquier posibilidad de acuerdo. Todavía más, advirtió que “viejos líderes intentan pervertir el movimiento” de los jóvenes rechazados.
Amplia conocedora de los grupos políticos y académicos que han dominado el quehacer universitario de las últimas décadas, tanto como estudiosa como por el cargo que ocupó durante la rectoría de Salvador Jara, la legisladora debería, sin embargo, identificar a los dirigentes de esos grupos de extremistas que hoy tienen en jaque a la UMSNH, así como a los “viejos líderes” que pervierten el movimiento de quienes demandan más espacios en las diversas licenciaturas que ofrece la institución.
Porque lo que deja entrever con sus declaraciones -a media tinta- del día de ayer, es que estamos ante una crisis agravada, no por un movimiento con exigencias legítimas, sino por cofradías con intereses económicos, políticos y de control sobre la vida universitaria; es decir, según lo dicho por De la Torre, lo que hoy tiene paralizada a la Universidad, no es mas que la lucha por los poderes internos, incluso a costa de su estabilidad.
En tal sentido, se confunde la ex funcionaria universitaria, cuando agrega en sus declaraciones que el conflicto puede ser superado por el diálogo entre los universitarios. ¿En qué quedamos? ¿Es un asunto entre universitarios o una crisis generada por grupos de izquierda radical, extrema derecha y liderazgos caciquiles?
Si es esto último -como sostiene la misma declarante- las alternativas se reducen y entonces sí no debería descartarse la intervención de la fuerza pública. ¿O qué alternativa le están dejando a la comunidad universitaria esos grupos desestabilizadores… Ajenos a la universidad e incluso, repetimos, a la legítima aspiración de los jóvenes a tener un lugar en la universidad?
No están los tiempos para jugar con fuego. No están los tiempos para dejar hacer, dejar pasar y hacerse el tonto.
Y si hay mano negra, !pues que la corten!
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