Trump, el señor de las guerras 

El debate de anoche entre Hillary Clinton y Donald Trump volvió a calar hondo entre los mexicanos: el magnate candidato del Partido Republicano es -y hay que decirlo con todas sus letras- un peligro para nuestro país; seguro, que aumentó la preocupación en el mundo: su ignorancia, arrogancia y belicosidad son una amenaza para la paz y la concordia entre las naciones,  y confirmó una vez más lo expuestas que están las sociedades al avance de supuestas alternativas fascistas fincadas en el miedo, la intolerancia, el racismo y la discriminación.

Para los mexicanos, aquí y los que viven y trabajan en Estados Unidos, nos resulta algo más que insultante la forma en que nos presenta y pretende exhibir en cuanto foro se le presta. Ayer no fue la excepción. Su delirante interpretación de los procesos migratorios, su insistencia en colocar al Tratado de Libre Comercio de América del Norte como uno de los peores males para la economía de su país y su agresividad para entender las relaciones entre los países -con Trump, imposible hablar de diplomacia- nos pone a temblar nada más de imaginarlo en la Casa Blanca.

Se ha convertido algo así como en una pesadilla. Y se cuentan las semanas para que lleguen los comicios estadounidenses del 8 de noviembre para despertar con los temores disipados.

Pero el problema es que puede ganar. Ese es el tema… Y lo es porque a una buena parte de los estadounidenses les ha llenado el ojo y agradado el oído; porque su discurso sustentado en el miedo y el rechazo -a los migrantes, al libre comercio, a Europa, a China, al mundo musulman- lo ha aderezado con el hitleriano planteamiento de  devolver la “grandeza americana (sic)”.

La guerra y la confrontación, la fuerza y seguridad sostenidas en la escalada armamentista  y el avasallamiento bélico no se esconden en sus dichos que no propuestas, en sus arrebatos que no proyectos. El foro de la Universidad Hofstra en Nueva York sirvió este lunes para descubrir nítidamente ese rostro siniestro de Trump: “el señor de las guerras”.

Tal cual como lo describió en un momento del debate su contrincante del Partido Demócrata, la señora Clinton: “alguien que puede ser provocado con un tuit no puede -ni debe- tener acceso a códigos nucleares”.

Ahí quedó la alerta. Una alerta para el mundo entero. Ojalá los estadunidenses la escuchen y tomen en cuenta.

Lo leyó usted en primeraplananoticias.mx

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