La estrecha relación que ha mantenido el gobernador Silvano Aureoles con el presidente Enrique Peña Nieto y los integrantes de su gabinete ha sido fundamental hasta ahora para mantener la expectativa, y en algunos sectores de la población, hasta la esperanza, de que el prometido desarrollo integral de Michoacán se encarrile por la vereda de los hechos. Incluso, hasta ahora, la caída presidencial por el “mal humor” social y sus bajísimos niveles de aceptación no han pegado mayormente en ese ánimo estatal.

Pero… Pero sin duda se aparecen escenarios -políticos, partidistas y económicos- en el futuro inmediato que podrían hacer cambiar, tanto los términos de esa relación gobierno estatal-gobierno federal, como la percepción ciudadana que, insistimos, aún se mantiene favorable para el mandatario michoacano.

Ayer, Noche de Grito, se vislumbraron las primeras señales, las primeras imágenes de los escenarios por venir. En las instantáneas, y si los mensajes no mienten, esta claro que es presidente Peña está obligado a dar un viraje en su gobierno: la crisis política y de credibilidad en la que está inmerso podría agravarse por las oscuras perspectivas económicas.

Todo ello matizado por la entrada ya, en los hechos, al año preelectoral. Los siguientes doce meses de un estira y afloja impresionante por la definición de las candidaturas presidenciales y las alianzas que unos y otros buscarán tejer en la búsqueda de entrar al 18 con mas o menos posibilidades. Y como siempre, también habrán rompimientos, distanciamientos, enfriamientos.

Ya se verá por donde cruza cada quien en el agarrón que será la disputa por el gobierno del Estado de México el próximo mes de junio, antesala de la presidencial por la enorme cantidad de votos -la mayor a escala nacional- que representa la entidad mexiquense.

En estas aguas, en apenas su segundo año de gobierno, tendrá que navegar el gobernador Silvano Aureoles, quien en la arena política, es factor y voz de peso en la decisiones de su partido, el PRD. Resultan, entonces, las preguntas obligadas: ¿Por donde caminará el perredismo de cara a los comicios mexiquenses? ¿Cuál será la posición del gobernador michoacano, por ejemplo, cuando se discutan los temas de las alianzas partidistas?

Claves esas dos preguntas, porque las respuestas que se den en su momento marcarán, sin duda -ni hablar, es México y su régimen de gobierno del que estamos hablando- los nuevos tratos entre los gobiernos.

En el terreno económico, difícil luce el próximo año para todos. Los reajustes al presupuesto son de miedo nomas de oír las cantidades, y de auténtico terror cuando se enumeran las consecuencias: caída en la inversión pública, desaparición y/o empequeñecimiento de programas sociales y de infraestructura, crecimiento postergado y, por consiguiente, inversión privada, nacional y extranjera, sin ver para cuando.

No hay recursos oratorios que se solventen alejados de los hechos. Y como éstos cambiaron, los primeros deben ajustarse a la nueva realidad.

Porque si no, entonces si, la mala percepción podría arrastrar a todos.

De ahí la trascendencia, la especial relevancia del informe de gobierno de Silvano Aureoles el próximo domingo, decíamos al iniciar esta serie el pasado lunes. El mensaje, se espera, claro y sin eufemismos sobre lo que viene, lo que será y lo que si se puede ser.

¿Cambios en su gabinete? Decíamos ayer que las batallas políticas que se avecinan los tiene ya a prueba. Las batallas económicas, también, serán durísimas. ¿Convienen los cambios desde ahora? ¿Son oportunos? !Usted dirá!

Lo leyó en primeraplananoticias.mx

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