Región Apatzingán
Parácuaro, Michoacán.- Un enlonado habilitado frente a la que la fue la casa de Juan Gabriel, donde abundan las veladoras encendidas, congrega a gente de este pueblo de la Tierra Caliente michoacana. La estatua de Juan Gabriel emerge entre enorme ramos de flores.

En pleno día de lunes, las llamas de las veladoras apuntan con el viento hacia la fotografía del joven Alberto Aguilera Valadez que parece ver a su pueblo. “Amor Eterno…Siempre en mi mente”, dice la leyenda debajo de la foto de un veinteañero Juan Gabriel.

En el lugar, la gente hace guardia desde ayer, después de que se conociera el fallecimiento de Juanga. El pueblo parece esperar a que se cumpla el deseo que el cantautor expresó en vida: que un día que muriera sus restos fueran sepultados donde reposan los de su madre Victoria Valadez, en el panteón local.

La gente vive su luto de diversas maneras. Los servicios del conocido balneario “Los Chicos” en cuya entrada cuelga un enorme moño negro, han sido suspendidos hasta el 5 de septiembre para que los habitantes vivan el duelo sin ruidos ni distracciones.
Los dueños piden disculpas y dicen que es “un acto de solidaridad y de luto por el el lamentable fallecimiento de nuestro querido cantautor y paisano Alberto Aguilera Valadez, Juan Gabriel”.

Las rosas rojas no dejan de llegar a cada instante al pie de la estatua del hijo predilecto de Parácuaro. Los listones blancos con el remitente dan cuenta de la solidaridad y consternación del pueblo.

Desde Mexicali, Guty deja un texto en una hoja de raya junto a una veladora: “Te amo. Con mucho amor, de un amor, para un amor eterno”.


Otros pasaron la noche con sus recuerdos y las canciones de Juan Gabriel. Una botella vacía de “Cazadores” da cuenta de la nostalgia.







