+ Comienza PRI renovación, con los 113 consejos políticos
+ Peña, perdió el panzazo
+ Ni cosquillas les harán a los saqueadores
Por Martha Elba Torres Martínez
En una jugada maestra, entre el lunes y miércoles de la próxima semana, el Comité Directivo Estatal del PRI estará emitiendo la convocatoria para la renovación, en principio, de los 113 consejos políticos municipales para enseguida, convocar a la integración de los nuevos comités municipales partidistas.
El acuerdo de comenzar desde la base, con la consulta abierta, procedimiento que el PRI no aplica para la elección de los órganos de dirección partidistas desde 1997, “es la mejor prueba de que vamos a hacer las cosas de distinta forma y así estar en condiciones de competir para ganar en el 2018”, expresó el secretario de Organización del CDE, Antonio Guzmán Castañeda.
Explicó que recuperar esta figura estatutaria ha generado un buen ambiente, ganas de participación y de generar propuestas; “no hay ninguna otra intención más que la militancia se organice en sus municipios y decidir sobre sus dirigentes. Si los liderazgos locales se ponen de acuerdo, qué bueno, pero si no, que lo decidan con el voto”.
La decisión de iniciar con los consejos políticos, agregó, es que son los máximos órganos de gobierno del partido en los municipios y su renovación –lo que no sucedía desde hace una década en muchos casos- va a sacudir activamente a la militancia. “Queremos que todos participen, que nadie se sienta excluido y recuperar ese sentido de pertenencia y orientando las decisiones de los comités.
Guzmán Castañeda negó que haya comités municipales abandonados; pero reconoció que hay localidades donde el presidente, por haberse integrado al servicio público o por tareas de su propia actividad laboral se hayan retirado. En esos casos se nombraron sustitutos en espera de los procesos de renovación.
Respecto a la estructura de delegados que apoyará al Comité Directivo Estatal, el secretario de Organización informó que será el dirigente estatal, Víctor Silva Tejeda quien estará al pendiente de que se lleve de la mejor forma los procesos.
“Contamos con importantes cuadros que nos apoyarán tanto para la renovación de consejos como para la nueva integración de comités municipales”. La única observación es que nadie podrá ser delegado en su propio municipio para evitar dados cargados, por lo que por primera vez, esta figura pasará por un proceso de selección y de capacitación.
Hasta aquí la conversación con Antonio Guzmán. Y hasta aquí, el plan de Silva Tejeda pinta bien para esa sacudida que ya necesitaba el tricolor.
Solo que enfrentará la imponderable intromisión de los presidentes municipales, senadores y diputados locales y federales en sus municipios y regiones. La razón es obvia: las candidaturas en el 2018. El chapulineo, pues. Y para ello, requerirán de la estructura partidista.
Esto es algo, que Silva seguramente ya tiene previsto. Pero al final de cuentas, los responsables serán los propios militantes, si permiten que el amiguismo y compadrazgos echen a perder los procesos de elección de dirigentes y luego las candidaturas.
Entonces sí, que no le echen la culpa al partido…
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Pero al que si ya le achacan todas las desgracias los priístas de a pie, de derrotas anticipadas de su partido, es a Enrique Peña Nieto.
En el primer año de su mandato (2013), Peña, con el “Pacto por México”, generó expectativas entre la población y 6 de cada 10 mexicanos aprobaban su gobierno. Un buen panzazo y no era para menos. Había logrado lo que no pudo la alternancia panista: el voto de confianza de todas las fuerzas políticas representadas en el Congreso de la Unión para sacar adelante las reformas estructurales que requería el país.
Este 2016, llega a su cuarto Informe de gobierno con un índice aprobatorio apenas de 3 de cada 10 mexicanos.
Esto, de acuerdo a las últimas encuestas trimestrales de Reforma y El Universal, que aún sin ser confiables, si reflejan el “humor” mexicano. Y estas mediciones fueron levantadas en junio, es decir, antes de los gasolinazos y el toquetazo con luz; que el problema de la CNTE apenas cumplía el mes y que otra vez, la violencia criminal se haya recrudecido.
Y consciente de todas estas variables –algunas extrañas y otras previsibles-, el Presidente, mejor se fue de vacaciones una semana. Ya qué más.
Pero regresó y México seguía igual con sus problemas y peor de encabronado. Los aumentos a los energéticos fue un golpe bajo gacho y todavía, al margen de la normatividad, les sueltan las quincenas a los maestros de la CNTE que abandonaron las aulas desde hace tres meses.
O sea, los contribuyentes pagamos los platos rotos por la CNTE, porque tenemos un gobierno inútil e incapaz de poner orden y velar por el patrimonio de quienes sí trabajan y pagan al fisco.
Y precisamente es en estos temas donde se soporta la desaprobación al gobierno de Peña Nieto. De sus cinco reformas trascendentales, la Educativa y Energética, nada más no han podido cuajar: apenas 5 por ciento del magisterio, que representa la CNTE en un sindicato de dos millones de afiliados, lo traen jodido y la gran promesa de que la privatización en sectores del hidrocarburo traería beneficios tangibles en el bolsillo, ya las rompió.
El caso que en unos quince días, el Presidente estará rindiendo su Cuarto Informe en un clima social y económico muy adverso.
Porque ya no solo son los maestros de la Coordinadora y los anarcos, sino también los narcos y el crimen organizado que han vuelto a regar cadáveres por puños, en calles, caminos y brechas. Esta igual el sector empresarial enfurecido por la mano blanda del gobierno.
Y es que tienen razón en algo. Si un empresario tiene éxito, no necesariamente es por ratero y hambreador –que si los hay y por montones-, sino por trabajador e innovador en sus productos y servicios, pero a los centistas les perdonan todo, hasta que destruyan y maten. Sí. Así de fuerte. ¿Y qué hace el gobierno? Dejar hacer y dejar pasar.
Por eso, yo no creo que ni 3 de cada 10, califiquen bien a Peña…
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Y si a eso le agregamos que en Michoacán a los saqueadores del erario público las auditorías les harán lo que el viento a Juárez, pues a atragantarse el coraje. Ya lo dijo el presidente de la Junta de Coordinación Política de la 73 Legislatura local: la ley no aplica retroactivamente y los dientes del nuevo Sistema Estatal Anticorrupción que todavía está en cocción no los podrá morder.
Apenas unos dientitos de leche, las reformas que la Legislatura aprobó el pasado 6 de julio: tipificar como delito el enriquecimiento ilícito y agravar el peculado. “Si hay sanciones –expresó esta semana el diputado perredista-, pero las siete leyes que integrarán el nuevo Sistema Estatal Anticorrupción no aplican retroactivamente”.
Esto viene al caso, por la investigación periodística del compañero Andrés Resillas, que develó las trácalas en el Instituto Electoral de Michoacán en su revista “Búsqueda”.
Lo verdaderamente bochornoso e inmoral, son los argumentos de los consejeros para defender el bono extraordinario que se autoconcedieron por las horas extras que laboraron para los comicios del 2015. Que porque el horario es de ocho horas y que porque ya lo había aplicado María de los Ángeles Llanderal en su momento. ¡Cuánto cinismo!
Pero lo peor, que como todos los trácalas de este estado y país, quedarán impunes y seguirá inmune la corrupción. Como con Cuauhtémoc Cardenas Batel y el teatro Matamoros…
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LA COMIDILLA
Que ahora resulta que todos los maestros centistas justificaron sus faltas por el paro. Pues entonces que alguien nos explique quiénes nutrieron las marchas, plantones y bloqueos. ¡Ah! Iniciarán el ciclo escolar en Michoacán, hasta el 28 de agosto, porque están bien cansados y tomarán sus seminarios de “actualización” docente. Por lo menos esto dijeron aquí, esta semana, en asambleas informativas. En CDMEX, Francisco Bravo, líder de la Sección 9 de la CNTE, señaló que están pensando si regresan a trabajar. Quién los entiende…







