CINISMO + DEPORTE = ALFREDO CASTILLO CERVANTES

Un lugar común entre el deporte mexicano es su bajo rendimiento internacional, con sus honrosas excepciones. Las cifras hablan por sí mismas. De las 23 participaciones olímpicas del país, Río 2016 incluida, México tiene hasta la fecha solo 62 medallas y es poco probable que este número aumente durante la actual justa olímpica. Podría aumentar una o dos; y eso quizá.

De esas 62 contabilizadas, 13 son de oro, 21 de plata y 28 de bronce. El mejor momento olímpico lo tuvimos cuando el país fue sede, en 1968, ganando 9 preseas, tres de cada metal. Y la actividad deportiva que más medallas nos ha dado, a lo largo de nuestra historia olímpica, han sido los clavados, donde hemos obtenido 13, una de oro, seis de plata y seis de bronce; seguidos del boxeo, con 12 medallas, 2 de oro, 3 de plata y 7 de bronce. Después vienen el atletismo con 10; lo ecuestre con 7; Taekwondo con 5; natación, ciclismo, tiro de arco, tiro deportivo y polo con dos cada disciplina y halterofilia, futbol, esgrima, lucha grecorromana y basquetbol con una cada una.

De 222 países participantes en los juegos olímpicos, estamos en el número 43 del medallero histórico y somos el 4 lugar de todos los países latinoamericanos, superados por Cuba (lugar número 18), Brasil (38) y Argentina (41).

Parte del enorme fracaso del deporte mexicano es la actitud. El Síndrome Jamaicón es una muletilla que no podemos superar pero una gran responsabilidad está en la administración de los recursos financieros para las diferentes actividades deportivas.

Un capo deportivo fue Mario Vázquez Raña (1932-2015), quien además de empresario (dueño de la tienda Hermanos Vázquez y del consorcio Organización Editorial Mexicana, editora de los diarios El Sol por todo el país), fue presidente del Comité Olímpico Mexicano de 1974 a 2001, presidente de la Organización Deportiva Panamericana de 1975 a 2015, presidente de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales de 1979 a 2012, miembro del Comité Olímpico Internacional de 2000 a 2012 y presidente de la Comisión  para la Solidaridad Olímpica de 2002 a 2012.

No es secreto que manejó grandes sumas de dinero que nunca o a cuenta gotas llegaban a las distintas federaciones deportivas. Los atletas se quejaban, al igual que hoy en día, de la falta de recursos y el poco apoyo. Son incontables los casos de deportistas, especialmente de corredores, que entrenan en sus barrios, en edificios públicos, en el campo por falta de instalaciones y apoyo, a pesar de ser de élite.

Hoy el deporte olímpico mexicano está de capa caída. Como siempre. Hoy se tiene otro culpable con Alfredo Castillo Cervantes, quien desde 2015 es el titular de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE).

Con Alfredo Castillo, de infame recuerdo tras su paso por Michoacán como Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral en el estado, desde que asumió la dirección del deporte olímpico nacional no han parado las quejas, los reclamos y los señalamientos.

Recopilando diversas informaciones a través de la Web, tenemos que recordar que la CONADE es un organismo público encargado del fomento, regulación y administración del deporte amateur y profesional pero no ha estado haciendo su labor de forma correcta, transparente y eficaz, especialmente en el poco más de un año de la administración de Castillo Cervantes.

Con una carrera siempre cuestionada en el sector de impartición de seguridad, Alfredo Castillo desde su nombramiento frente a la CONADE, como premio presidencial, el 16 de abril de 2015, ha enfrentado varios escándalos. A escaso un mes de llegar frente a la Comisión de Deporte, en mayo de 2015, durante la Copa Mundial de Tiro con Arco, la delegación representativa del país asistió sin uniformes completos, razón por la cual algunos miembros tuvieron que pedir prestado sudaderas, donde ponían su nombre con cartón tapando el nombre del dueño original de la chamarra.

Durante los juegos Panamericanos de Toronto, en 2015, la clavadista Fernanda Gonzáles se quejó de que el traje de baño con el que compitió no era el adecuado para ella; así mismo, a la ciclista Sofía Arreola se le entregó solo un uniforme para competir. Durante el Mundial de Esgrima, a la espada Úrsula González, casi al iniciar la inauguración del evento le avisaron que no la habían inscrita.

Al clavadista Romel Pacheco, durante la Copa Mundial de Clavados, al ganar la medalla de primer lugar se subió al podio, vestido con una camiseta cualquiera y tuvo que cantar el himno nacional solito y a capela, sin que la bandera se izara, porque la CONADE de Alfredo Castillo estaba sancionada por la Federación Internacional de Natación por no pagar una multa estipulada en el contrato cuando el país declino, a última hora, ser sede el evento.

Con ejemplos como estos, es evidente la incapacidad de Alfredo Castillo Cervantes de fomentar el deporte nacional: más bien parece que lo detiene y lo afecta. La carrera de Castillo Cervantes está plagada de fracasos y equívocos que el sistema se encarga en convertir en triunfos. Allí está Michoacán, allí está el caso Paulette, allí está la represión a Atenco; ahora los juegos olímpicos. ¿Nuestros deportistas deben de seguir padeciendo tanta humillación?

Por eso que Castillo Cervantes aparezca con su novia, quien a pesar de él declarar lo contrario, es posible que está viajando con fondos del erario público y salga en las fotos de sociales de Río de Janeiro, como antes lo hizo en Michoacán con el Buki, con Manuel Mijares, con Emmanuel y con tantos otros artistas, no es sorpresa.

Como tampoco es sorpresa que declare a medios que una vez que termine esta justa olímpica, y con miras a Tokio 2020, el deporte mexicano debe de rehacerse, reajustarse y transformarse. Es una verdad de Perogrullo y de un cinismo fenomenal.

Lo que el deporte, los deportistas deben de hacer es exigir que un inepto como Castillo Cervantes y otros dirigentes menores sean sacados de la nómina de CONADE pues están allí solo de vacaciones y como trampolín de sus carreras políticas. A Alfredo Castillo Cervantes el deporte le importante tanto como la transparencia.

Es un crimen lo que México le está haciendo a su deporte, a sus deportistas, a su imagen internacional y al impacto que este genera en la niñez y juventud moderna. Pero, ¿a quién le importan ellos? Si tenemos los narco corridos y las narco bandas y es más importante Julión Álvarez o el Komander que un gimnasta olímpico nacional.

Pero esta es solo mi opinión.

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