De gravedad extrema, absolutamente extrema, resultan las revelaciones que hizo hace pocas horas el ombudsman oaxaqueño, Arturo Peimbert, respecto de los hechos que concluyeron en la muerte de al menos 8 personas en Nochxitlán el pasado 19 de junio. La noticia ya es portada de varios medios nacionales a esta hora.
Los dichos del defensor de los derechos humanos parecen confirmar lo que muchos ya sospechaban: la presencia de grupos fuertemente armados en medio de las protestas de la CNTE.
Peimbert -quien también ha sido activo en denunciar abiertamente los abusos de la Policía Federal- cita el informe del encargado del Segundo Agrupamiento de la División de Gendarmería de Oaxaca, José Luis Rincón Alvarado. El informe dice varias cosas; el detalle principal es que la primera muerte de la jornada ocurrió cerca de las 09:00 de la mañana, es decir, más de una hora antes de la llegada de la Policía Federal. El informe de Rincón subraya que al llegar al lugar, policías y civiles ya eran agredidos con armas de fuego desde el lado de los manifestantes.
No es todo. Peimbert también habla de “diferentes armas que se utilizaron, inclusive de algunos artefactos que generaban una diseminación como de esquirlas metálicas que también lastimaron”. Y Rincón agrega que él mismo vio que “algunas personas portaban armas de fuego largas, que accionaban contra los integrantes del personal policial ubicado en el lugar”.
Surgen las preguntas. ¿Quién, fuera de la policía, usó armas largas en Noxchitlán? ¿Quiénes tienen acceso a granadas de mano u otro tipo de armas que son capaces de diseminar esquirlas metálicas? ¿Estamos en presencia real de una incipiente guerrilla bajo la égida del Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente? ¿Se avecina en México un nuevo gripo de las características del EZLN? ¿Quién mató al primer muerto? ¿A quién le conviene convertir, otra vez, al país en un caos?
En Oaxaca, lo confirman cada vez más voces, en este momento se gestan varias organizaciones de carácter francamente subversivo, muchas de ellas amparadas bajo el dinero que obtiene la CNTE. Se habla de 13 grupos (mañana, en este mismo espacio, abordaremos ese tema), unos más radicales que otros. Todos, finalmente, con intenciones más amplias que el tema de la educación. Algunos hablan, incluso, de desconocer la deuda externa y privatizar a TV Azteca y Televisa.
Pero hay también otra posibilidad. ¿Fueron los narcos? ¿Regresa el imperio del crimen organizado?
De ese tamaño son las preguntas que arrojan los últimos datos sobre Nochixtlán.







