La Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) apretó y fuerte: demandó amparo ante el Poder Judicial de la Federación por las omisiones, la no aplicación de la ley y la violación de derechos humanos en la que supuestamente incurrió el Gobierno Federal y los estatales de Michoacán, Oaxaca, Guerrero y Chiapas “por su falta de capacidad” para desactivar los bloqueos de los militantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Los empresarios piden que se haga valer el Estado de derecho y en estricto sentido de la legalidad; les asiste la razón. Ni la CNTE ni ningún otra organización o grupo puede pasar por encima de los intereses económicos, personales, laborales y patrimoniales del resto de la población alegando su derecho a la manifestación y la libre expresión de las ideas, así como su malestar por la reforma educativa que, dicen, atenta contra su fuente de trabajo y contra la “educación popular”.
A la irritación de la organización patronal, se sumó la de los dirigentes de las Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (aglutinados en la Concanaco) que exigen para sus representados de las cuatro entidades más afectadas por los bloqueos del magisterio, además de la Ciudad de México, en donde piden ser eximidos del pago de algunos impuestos por las pérdidas registradas a lo largo de más de 80 días de protestas de los maestros y otras organizaciones simpatizantes a la CNTE.
Y otra vez, las críticas a la “inacción” y a la “incapacidad del gobierno” para actuar contra la disidencia magisterial.
Los apologistas del movimiento podrán seguir haciendo el recuento diario de la “heroica” e “histórica” lucha de los agremiados a la coordinadora; pero suena a burla el desprecio que manifiestan por los derechos de los demás -incluidos padres de familia y alumnos que se quedaron sin clases en fin de curso-, por las pérdidas de los comerciantes y empresarios -de todo tamaño y condición- y por las afectaciones al turismo y a todos los que dependen de esta actividad.
Pero precisamente entre esa irritación empresarial y la burla que resulta de la supuesta heroicidad de los maestros de la CNTE, quedaron atrapados el presidente Enrique Peña Nieto, sus secretarios (¿ex?) presidenciables Miguel Angel Osorio y Aurelio Nuno, los gobernadores de Michoacán, Chiapas, Guerrero y Oaxaca y todos los demás incluidos en la demanda de la Coparmex.
La salida que claman los empresarios, comerciantes y muchos ciudadanos en el país, se cerró y bloqueo definitivamente tras los errores y horrores del 19 de junio en Nochixtlan, Oaxaca. El gobierno quedó atado de manos, en tanto que la CNTE encontró lo que buscaba: su bandera nacional de movimiento social, ya no solo magisterial. Y logró, literalmente, sentar al gobierno a negociar bajo sus reglas y condiciones, pues en las calles seguirían las protestas, las movilizaciones, las tomas, los bloqueos…
Así pues, ante el apretón del sector empresarial, y las presiones que significan los bloqueos y sabotajes de la CNTE a la actividad empresarial y comercial en el país, los costos y las pérdidas para el gobierno son inevitables.
Su única salida ya, es la que empieza a hacerse notar: la claudicación en la reforma educativa. Y no hay más.
Entre dos fuegos, casi en la asfixia, aire es lo que quieren. Aunque sea un poco… para respirar.
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