Lo dice la CNTE en un comunicado distribuido a nivel nacional: la Secretaría de Gobernación habría ofrecido interceder ante el Congreso de la Unión para derogar definitivamente la Reforma Educativa. Nada menos.
“Nos ofrecen realizar los enlaces necesarios con el Poder Legislativo para la ruta de la abrogación de la Reforma Educativa. La exigencia sigue siendo que salgan todos los presos políticos de la CNTE y de Organizaciones Sociales, comprometiéndose la Segob la salida de todos nuestros presos políticos en el tiempo establecido”, aseguraron cuadros de la Coordinadora ala prensa nacional tras las reuniones del miércoles.
Suena a delirio. Lo es.
Resulta que a las pocas horas la Secretaría de Gobernación confirmó al periódico El Universal que no existe ningún acuerdo ni compromiso con CNTE respecto de liberar a los líderes magisteriales encarcelados. Eso, aseguró la Federación, es asunto del Poder Judicial.
La Segob nada dijo tampoco de alguna abrogación. La afirmación de la CNTE es, a todas luces, falsa.
La mentira como recurso institucional tiene larga data en la historia del mundo. La famosa expresión “Calumniad, calumniad, que algo quedará” ha sido atribuida, de manera apócrifa, a Voltaire y Beaumarchais. Medion de Larisa, consejero de Alejandro Magno, “ordenaba a sus secuaces que sembraran confiadamente la calumnia (…) que siempre quedaría la cicatriz”, dijo Plutarco. “Calumnien con audacia, siempre algo queda”, decía Bacon. Un famoso delator, según Rousseau, afirmó: “Por más grosera que sea una mentira, no dejen de calumniar. Siempre quedará la cicatriz”. La versión más moderna de la sentencia corresponde, supestamente, al Ministro de Propaganda del régimen nazi, Joseph Goebbels: “Si una mentira se repite lo suficiente, acaba por convertirse en verdad”.
Y hoy la CNTE, seguramente sin saberlo porque entre las virtudes de sus líderes no está el amor al conocimiento, honra la larga tradición de traicionar la palabra por método y asegura que la Segob dijo lo que en realidad no dijo.
Una nueva etapa se viene en la relación Segob-CNTE: la etapa del cinismo frontal, abierto, sistemático. La hora de la traición.
Conviene tener bien en cuenta con qué calaña se las están viendo los mexicanos.







